Félix Garcés, un defensor de los derechos del emigrante español

El ex consejero general de la Emigración por Brasil, Manuel Antas Fraga, hace un semblante de Félix Garcés, también ex consejero que falleció el pasado mes de noviembre en Porto Alegre.
Félix Garcés, un defensor de los derechos del emigrante español
 Félix Garcés –a la izquierda– y Manuel Antas Fraga, durante un pleno del Consejo General de la Emigración.
Félix Garcés –a la izquierda– y Manuel Antas Fraga, durante un pleno del Consejo General de la Emigración.
Este 29 de noviembre fallecía en Porto Alegre el ex consejero general de la Emigración Félix Garcés Rubo.
Garcés representó a los emigrantes españoles del Brasil, desde la creación del primer Consejo General de la Emigración. Durante muchos años se dedicó a defender los derechos de los emigrantes, en aquella parte casi olvidada del mundo. Su historia personal fue muy destacada. Había nacido en Madrid a principios del siglo pasado. Con la declaración de la Segunda República comienza su militancia en el PSOE.
Se enrola en las filas de los que defienden la legalidad democrática. Con el término de la guerra pasa la frontera con Francia y es internado en un campo de concentración. En aquella situación conoce a Cristina, otra militante antifascista, con quien comienza un romance, que termina en casamiento. Durante algunos años reside en Francia como exiliado, colaborando con la resistencia antifascista. Hasta que en 1947 decide emigrar para Brasil, radicándose en el sur de este país, en Porto Alegre.
Luego le tocará trabajar duramente, para sacar a su familia adelante. Comienza a participar en el movimiento asociativo de la emigración, convirtiéndose en una verdadera institución, en aquella circunscripción consular. Era muy común encontrarlo, a diario, atendiendo en el propio consulado, siempre atento a todo aquel que necesitaba una ayuda o un consejo.
Garcés nos dejó a los 86 años rodeado de sus familiares queridos y sus amigos.
Me tocó en todos estos años, tener una relación personal y afectiva muy estrecha con él. Teníamos los mismos ideales y las mismas preocupaciones y tuve el honor de conocerle profundamente. Fue un hombre entregado íntegramente a trabajar por su prójimo. Recuerdo que siempre me decía: “los que son muy católicos acérrimos o muy de derechas, es por que no quieren pensar”, y luego sonreía poniendo una mirada cómplice.
Para Garcés, el pensamiento y la formación eran elementos fundamentales para poder cambiar al ser humano y construir un mundo de justicia y solidaridad.
La emigración pierde a un gran hombre y nosotros perdemos a un gran amigo.

Manuel Antas Fraga
Ex consejero general de la Emigración por Brasil