Un presidente ‘asturiano’ para Chile
El conservador Sebastián Piñera Echenique fue investido como presidente de Chile en una ceremonia celebrada en la sede del Congreso chileno, en el puerto de Valparaíso, precedida por fuertes réplicas de hasta 6,9 grados en la escala Richter. El nuevo mandatario chileno, de 60 años y nieto de asturianos de Libardón (Colunga), recibió la banda presidencial de manos del presidente del Senado, Jorge Pizarro.
“Sí, juro”, respondió Piñera cuando Pizarro le tomó el juramento de rigor, en medio de aplausos de los asistentes a la ceremonia, en el salón de honor del Parlamento chileno. La interpretación del himno nacional chileno, coreado por el público, selló la investidura del nuevo presidente de Chile. Acto seguido, la ya ex presidenta Michelle Bachelet abandonó el salón, acompañada de sus ministros, en medio de una ovación y con frecuentes paradas para saludar a personas que se le acercaban.
El empresario multimillonario Sebastián Piñera recoge así las riendas de Chile en un traspaso de poderes histórico, ya que por primera vez desde que cayó la dictadura de Augusto Pinochet, hace 20 años, la derecha ocupará La Moneda. La toma de posesión fue austera y no se vieron los festejos que se esperaban en esta fecha tan importante para el ala conservadora debido al reciente terremoto.
Los invitados extranjeros tampoco respondieron como el Gobierno entrante hubiese querido. La investidura contó con la presencia del Príncipe de Asturias, y de los presidentes de Colombia, Álvaro Uribe; de Perú, Alan García; y Bolivia, Evo Morales, pero se notaron las ausencias de los mandatarios de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; y de Costa Rica, Oscar Arias, quienes cancelaron sus visitas a Chile. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, tampoco asistió a la toma de posesión y en su lugar fue el ministro de Asuntos Exteriores, Nicolás Maduro.
En su primera intervención como presidente, Piñera hizo un llamamiento a los chilenos a tener calma, a “secar las lágrimas” y a trabajar por la reconstrucción del país.
“Sí, juro”, respondió Piñera cuando Pizarro le tomó el juramento de rigor, en medio de aplausos de los asistentes a la ceremonia, en el salón de honor del Parlamento chileno. La interpretación del himno nacional chileno, coreado por el público, selló la investidura del nuevo presidente de Chile. Acto seguido, la ya ex presidenta Michelle Bachelet abandonó el salón, acompañada de sus ministros, en medio de una ovación y con frecuentes paradas para saludar a personas que se le acercaban.
El empresario multimillonario Sebastián Piñera recoge así las riendas de Chile en un traspaso de poderes histórico, ya que por primera vez desde que cayó la dictadura de Augusto Pinochet, hace 20 años, la derecha ocupará La Moneda. La toma de posesión fue austera y no se vieron los festejos que se esperaban en esta fecha tan importante para el ala conservadora debido al reciente terremoto.
Los invitados extranjeros tampoco respondieron como el Gobierno entrante hubiese querido. La investidura contó con la presencia del Príncipe de Asturias, y de los presidentes de Colombia, Álvaro Uribe; de Perú, Alan García; y Bolivia, Evo Morales, pero se notaron las ausencias de los mandatarios de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; y de Costa Rica, Oscar Arias, quienes cancelaron sus visitas a Chile. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, tampoco asistió a la toma de posesión y en su lugar fue el ministro de Asuntos Exteriores, Nicolás Maduro.
En su primera intervención como presidente, Piñera hizo un llamamiento a los chilenos a tener calma, a “secar las lágrimas” y a trabajar por la reconstrucción del país.