Opinión

Sargadelos presenta a Rosa Díez

Xurxo Martiz | 29 de enero de 2018

Sargadelos salió de los números rojos para pasar a los números azules, pero los azules de Falange. La empresa nació del exilio nacionalista gallego en Argentina, en 1957, en la Fábrica de Porcelanas Magdalena, en la localidad del mismo nombre de la provincia de Buenos Aires. Sus fundadores, Isaac Díaz Pardo, Luis Seoane López y otros exiliados nacionalistas gallegos de la Argentina, dirigían Celtia, S.A., sociedad de la que formaba parte Cerámicas do Castro y gran cantidad de gallegos argentinos que veían en el proyecto una forma más de reivindicar la identidad gallega como patria cultural y política en confrontación con una patria cultural y política española monocolor y homogeneizante. 

En la década de 1960, los miembros de Celtia, S.A. se vieron divididos por la toma de una decisión. Porcelanas Magdalena había ganado una licitación convocada por el Estado argentino para fabricar aislantes de porcelana para postes eléctricos, lo que constituía una gran oportunidad laboral y una fuente continua de ingresos, pero a la vez amenazaba los principios sobre los que había sido fundada la fábrica, ya que obligaba a la producción masiva de objetos idénticos. Debido a esto, los socios integrantes del Laboratorio de Formas, Díaz Pardo y Seoane López, se apartaron del proyecto primero, y más tarde se mudaron a Galicia.

Y en Galicia, en el tardo-franquismo iniciaron la empresa más exitosa del nacionalismo gallego: Sargadelos + Cerámicas do Castro + Ediciós do Castro. Isaac Díaz Pardo fue defenestrado a principios de los 2000, guerra judicial por medio, por algunos de los accionistas de la empresa. Hicieron con Sargadelos lo mismo que con Porcelanas Magdalena: la vaciaron de contenido.

Rosa María Díez González, una española, antigallega militante, que organizó manifestaciones en la Plaza del Obradoiro contra la cultura gallega, en la que participaron políticos del Partido Popular como Alfonso Rueda Valenzuela y Carlos Negreira Souto, posa y modela para el ‘nuevo Sargadelos’, una empresa que hoy, con diseños de Agatha Ruiz de la Prada, podría estar localizada sin ningún problema en Cuenca (Castilla-La Mancha), Archidona (Málaga) o China, porque está desposeída de cualquier identidad con la cultura gallega y su razón de ser es la respetable misión de ganar dinero, incluso poniendo al diablo como modelo.

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