Opinión

Nos preparamos para una nueva década, la de 2020, la tercera del siglo XXI. Se presume que puede ser la década decisiva para descifrar hacia dónde se dirige el poder mundial de este nuevo ciclo. Este 2019 que está por terminar nos ha dado algunas claves.

La nueva década presenciará con mayor intensidad el pulso geopolítico global entre Estadios Unidos de América y la República Popular China. Una potencia que languidece y otra en ascenso. La guerra comercial presenciada este año es apenas un abrebocas. Washington D.C. está en progresiva retirada de su hegemonía global. Se presume que, al comenzar la próxima década, la de 2030, ya no será la superpotencia incontestable. Y Donald John Trump, el que prometió en 2016 el ‘Make America Great Again’, va a reelección en 2020, pero ahora bajo presión por la posibilidad de un impeachment.

El testigo de la supremacía estadounidense debería ocuparlo China. Beijing impulsa una globalización “a la china” donde el proyecto de las Rutas de la Seda se supone convergerá con mayor fuerza en distintos ámbitos globales. Pero el ascenso chino no será automático ni exento de tensiones internas.

El desafío de Hong Kong presenciado con las manifestaciones de estos meses es un ejemplo. Probablemente, esta rebelión no tendrá mayor incidencia en la China continental, pero revela las tensiones internas sobre el sistema político. Pero también lo será el relevo generacional que le espera a las altas esferas del poder, hoy en manos de Xi Jinping. Durante la próxima década deberá ascender al poder la quinta generación de dirigentes chinos desde la proclamación de la República Popular en 1949. La segunda potencia económica mundial, el gigante asiático, deberá medir igualmente las desigualdades socioeconómicas derivadas de cuatro décadas de “capitalismo a la china”. Este cúmulo de realidades y de desafíos comenzarán a calibrarse a partir de 2020.

Asia impulsará un despegue económico sin precedentes, evidenciando cómo el poder global pasará progresivamente del Atlántico al Pacífico. La recesión económica que se anuncia tendrá más impacto en Occidente que en economías asiáticas en auge permanente, como la propia China, India, Singapur, Malasia, Tailandia e Indonesia. El poderío asiático a nivel global se calibrará a partir de este 2020.

Rusia y Europa son actores expectantes. El gigante ruso bajo Vladimir Putin reverdece ambiciones de potencia global. Es indudable que lo está alcanzando. La cruenta pax rusa en Siria le da a Moscú mayor incidencia Oriente Medio y el espacio euroasiático. Pero deberá luchar contra tres factores estructurales: la competitividad de su economía, menor que las occidentales y asiáticas; la tasa demográfica, que cae constantemente; y el poder político, que deberá medir el alcance real del sistema “putiniano”. Vladimir Putin estará oficialmente en el poder hasta 2024. Su sucesión, si finalmente se da, será quizás el principal tema de Estado.

Europa está sumida en sus laberintos y dilemas existenciales, del que el Brexit es su principal síntoma. La primera ruptura dentro de la Unión Europea (UE) se materializará toda vez otros retos separatistas intra-Estado (Cataluña/Catalunya, Scotland/Escocia) cobrarán intensidad. Pero son los populismos euroescépticos y antieuropeístas los que minarán esa capacidad europea para mantener en pie el proyecto de integración. Treinta años después de la caída del Muro de Berlín, a Europa la asaltan otro muros, menos físicos y visibles, quizás más imaginarios.

Con avances y dificultades, África y América Latina proseguirán su camino hacia un modelo propio de desarrollo. Toda vez, el mundo observará otros problemas globales que afectarán las relaciones de poder. El cambio climático, la robótica y la inteligencia artificial, el auge global del crimen organizado (¿o desorganizado?) son, entre otros, factores de preocupación a tomar en cuenta, que afectarán la vida cotidiana y las grandes decisiones a nivel global.

En 1999, en los albores de un nuevo siglo, se dio inicio a la presente columna que a bien tengo de escribir en ‘Magazine Español’. Dos décadas después sigue afortunadamente vigente, gracias a la incansable labor del equipo de Redacción, capitaneado por Richard Barreiro y Olmedo, y a los lectores, a quienes les debo mi gratitud. Esperamos en 2020 seguir al frente, ofreciendo estas humildes pinceladas del acontecer mundial.

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