Opinión

Redondela, esa bella ‘Vilavella’ marinera de Galicia

Isaac Otero | 19 de junio de 2017

Redondela de Galicia, una hermosa villa marinera. Si visitamos su casco urbano, antiguamente y hasta el siglo XIX, estuvo dividido en dos núcleos de población independiente: “Vilavella” y “Vilanova” de Redondela, entrelazados por un puente sobre el río Alvedosa. E incluso así, dentro de la “Vilanova”, se consideraba una diferenciación entre la parte de la “villa cerrada” por una muralla, por lo menos durante el siglo XIV, y por otra el “barrio marinero”. Este “burgo” dedicado a la pesca artesanal se encontraba distribuido entre lo que en la actualidad es la “Praza de Santiago”, la calle “Cabo dos Fumeiros” y el alto de la calle “Espírito Santo”, denominada así por una modesta capilla que existía en el lugar. Digamos, pues, que desde la Edad Moderna la fusión de ambos espacios es ya una realidad. No existen las murallas y las nuevas construcciones entre la “Plaza da Constitución” de 1812 y la calle “Ribeira” clausuran por entonces un conjunto unitario.
La villa de Redondela conservó, por ende, el espíritu marinero hasta bien entrado el siglo XX, cuando causas diversas precipitaron significativas mutaciones dentro del tejido social al igual que en las costumbres, las cuales influyeron ostensiblemente en la transformación del paisaje urbano. ¿Sus causas? En buena parte debido al auge de la industria textil, que repercutió en el cambio de hábitos y de formas del vivir cotidiano. ¿Quién no recuerda la fábrica de camisas ‘Regojo’, que daba empleo –a mediados del pasado siglo– a un gran número de la población redondelana? Durante la década de 1960 produce la acuñada “camisa Dalí”, bajo la firma del célebre y extravagante artista catalán.
Llegaron a venderse alrededor de diez millones de unidades. De tal modo que el nombre de Redondela se propagó desde una perspectiva internacional.
Realizando nuestro itinerario histórico y sentimental, llegamos al “Convento de Vilavella”, que data del siglo XVI, bajo el patrocinio de la familia Prego de Montaos. Modificado durante el siglo XX para adaptarlo a vivienda, conserva el ala original Este y la iglesia, anterior al convento. De paso, he ahí el “Cruceiro de Vilavella”, cuya fecha de construcción se desconoce, que nos muestra un “Peto de Ánimas” para introducir limosnas por las almas de los difuntos. Y en lo alto, he acá el “Viaducto a Porriño” que en 1877 fue inaugurado por el rey Alfonso XII. En la segunda mitad del siglo XX, empero, quedó en desuso.
Nos hallamos en el “Pazo de Petán o de Santa Teresa”, que ostenta el escudo de la familia Prego de Montaos. El viejo edificio existía ya en el siglo XVII: era conocido como la “Granxa de Vilavella”. Una vez reformado en el siglo XX por el reconocido industrial del textil José Regojo, logró un aspecto más palaciego. Vamos a la “Casa da Torre”, sobre cuya puerta sobresale el escudo de los Prego de Montaos, habiendo sido residencia de los Condes de San Román. Durante el siglo XX albergó distintas dependencias municipales, siendo en la actualidad un “albergue de peregrinos”. Estamos ante el “Cruceiro dos Pasais”, cuya fecha de construcción se ignora. Nos presenta un “Peto de Ánimas” situado en su base, donde los labradores dejan frutos y velas a manera de rogativa o agradecimiento por sus cosechas…

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