Opinión

La música de Roberto Cambaré y de Alberto Merlo en Mar del Plata

Isaac Otero | 16 de octubre de 2017

“Por aquellos días, en una casita del barrio de la ciudad de Mar del Plata –el llamado “Tierras de Oro”– un joven flaco y de ojos soñadores apuraba una más entre las canciones que inauguraban una de las vidas autorales más interesantes de nuestra ciudad”, escribió Abel Argentino Segura en su obra Semblanzas Biográficas Marplatenses, Editorial Martín, Mar del Plata, enero de 2004. Aquel joven, nacido en 1925, era Roberto Cambaré, tan sensible y aplicado que dejaba la guitarra, tomaba dos o tres mates, comenzaba a tararear una melodía y regresaba a la guitarra. Las circunstancias fortuitas le presentaron la ocasión de conocer al potente Horacio Guaraní, quien cantó la célebre canción ‘Angélica’ fue cobrando una extensa fama: la interpretaron solistas y conjuntos, además de traspasar las fronteras de la “zamba” para ser mostrada en diferentes ritmos.

¿Quién no recuerda cómo, durante la década de 1960, muchos padres concedieron a sus hijas el hermoso nombre de ‘Angélica’? La canción no sólo se propagó por la Argentina y todo el mundo de habla hispana, sino que asimismo fue cantada en lugares como Pensylvania y Honduras, Bélgica e Italia, Francia y Alemania. Roberto Cambaré tuvo su cuna en la fértil y espléndida ciudad de Balcarce ­–el idéntico suelo natal del quíntuple campeón de automovilismo Juan Manuel Fangio, de sobrenombre ‘El Chueco’, y de la gran saga de Los Pinos, la familia Beguiristain– aquel 16 de agosto de 1925. ¡Suave melodía que acompañaba los seductores versos! “Angélica, cuando te nombro/ me vuelven a la memoria/ un valle/ pálida luna en la noche de abril/ y aquel pueblito de Córdoba”. Y a continuación cantamos: “Si un águila fue tu cariño/ paloma mi pobre alma/ temblando/ mi corazón en sus garras sangró/ y no le tuviste lástima”. Y luego: “No olvidaré cuando en tu Córdoba te vi/ y tu clavel bajo los árboles robé/ Mis brazos fueron tu nido, tu velo, la luz/ de la luna ente los álamos/. Tus párpados, si por instantes/ te vuelven los ojos mansos,/ recuerdan/ cuando en el cielo de pronto se ve/ que nace y muere un relámpago/ cuando en el cielo de pronto se ve/ que nace y muere un relámpago”. Y al fin sobrevolamos la bucólica nostalgia a través de la amorosa metáfora del paisaje: “La sábana que sobre el suelo/ se tiende cuando la escarcha/ no es blanca/ como la tímida flor de tu piel/ ni fría como tus lágrimas”.

Por otra parte, otra figura musical vinculada a la populosa y balnearia ciudad de Mar del Plata es Alberto Merlo –de nombre Aquilino Candelario Merlo–, quien nació en Colonia Bossi, en la llanura de Santa Fe, el 2 de febrero de 1931. El más chico de 9 hermanos, siendo el colaborador de su padre en las faenas del campo, amado ambiente que lo empapó de imágenes para siempre.

Casado con Nelba Nélida Fructuoso. De ellos nacieron dos hijas, Mariana y Ana María. ¡Quién no lo recuerda como participante y también triunfador en tantos festivales folklóricos de la Argentina! Debido a su humildad y bonhomía fue estimado como “el señor del Sur”. Premio ‘El Payador’ otorgado por LS11 ‘Radio Provincia’ de Buenos Aires en 1980, el mismo año en que obtuvo el Premio ‘Dirección General de Televisión de la República Argentina’. Premio ‘Lobo de Mar’ de Mar del Plata a la Cultura en 1996. Dos años después, ‘Ciudadano Ilustre de Mar del Plata’, nombrado por el Honorable Consejo Deliberante. Y escuchamos ‘Milonga del peón de campo’ y ‘El lunar de mi tropilla’…

 

 

 

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