Opinión

‘Hombres de maíz’, mito y realidad en Miguel Ángel Asturias

Isaac Otero | 30 de marzo de 2020

“Con Aves sin nido (1889), Florinda Matto de Turner es la primera que ve en el indio al ser humano que sufre y no al héroe de cuento. Casi medio siglo más tarde aparece Huasipungo (1934), del ecuatoriano Jorge Icaza, en la que se hace un planteamiento social, salvando ciertas distancias, parecido al de Hombres de maíz. En 1935, el peruano José María Arguedas publica Agua y cinco años más tarde Yawar Fiesta, ambientado en el mundo mágico y cruel de los Andes”, asevera la doctora María del Carmen Varela Bran en su tesis doctoral Funcionalidad de las claves estéticas del realismo mágico en la novela hispanoamericana, Excma. Diputación de Pontevedra, Servicio de Publicaciones, 1995.

El capítulo III de la presente obra ­­–cuyo título responde a Mito y realidad de ‘Hombres de maíz’– nos ilustra acerca de cómo, dentro de esa línea social que defiende los derechos del indio a la tierra en que vive y a la justicia social, brota Hombres de maíz. Porque sus personajes ‘indios’ o ‘ladinos’ ­–en Guatemala el vocablo ‘ladino’ significa hombre blanco, y en la novela representa una de las partes del conflicto­– son hombres de América, generalmente seres explotados que sufren de igual manera la marginación del denominado ‘capitalismo’.

Hagamos hincapié en que el ‘corpus’ narrativo del escritor guatemalteco y premio Nobel de Literatura Miguel Ángel Asturias prosigue con El señor presidente, Week-end en Guatemala y el acuñado ‘ciclo bananero’. Denuncia política y social, asimismo bullente en la novela Hombres de maíz. Si consideramos su ‘tratado social’, se pone de manifiesto la postura opuesta a la destrucción de las comunidades indígenas que, además, implica la “desintegración cultural del indio”, en palabras de la ensayista Varela Bran.

“La novela tiene como antecedentes un artículo parecido en El Imparcial de Guatemala el 4 de enero de 1927, y cuyo título completo era: ‘La Guatemala desconocida: Ispantán e Ilón’. En el artículo se hace referencia a una guerrilla rural, sucedida en las tierras de Ilón durante el año 1900”, puntualiza la profesora Varela Bran. El asunto es que un grupo de jóvenes, agraciados por el Ministerio de Fomento con lotes de tierra en la llamada ‘Zona de la Reina’, se presentan ­–acompañados de sus herramientas de labor–, a fin de tomar posesión de sus tierras. Al pretenderlo, son reprimidos por el cacique Gaspar Hijón, quien, con el apoyo de los habitantes de la región, defiende los derechos de sus antiguos propietarios. El cacique, quien ejercía de brujo y representaba el mayor impedimento para el hombre blanco, es eliminado por Ricardo Estrada, “que le propinó estricnina”.

Vio la luz este cuento de Miguel Ángel Asturias en Hombres de maíz, Ediciones Losada, Madrid, 1981, en la sección de ‘Apéndices’, pág. 247. Según el criterio de Gerald Martín, la génesis de la novela se halla en un breve cuento titulado Luis Garrafita, del cual no existe fecha exacta de su elaboración, si bien Georges Pillement hipotéticamente señaló entre 1925 y 1930.

Motivado por los textos míticos, en la obra tanto el ‘Árbol de la Vida’ como la ‘Gran Serpiente’ poseen el poder regenerador: los dos aspectos del ‘Hun-Hunahpú’, el dios de la ‘Fertilidad’.

Más acciones:

Crónicas de la Emigración en la red

Álbumes de Fotos

Boletín de noticias

Si quiere recibir información actualizada de Crónicas de la Emigración, envíenos su correo electrónico.
Suscribirse al boletín

Hemeroteca