Opinión

La historia de Venezuela durante el siglo XVI, según Madariaga

Isaac Otero | 17 de agosto de 2020

“Este abandono del aspecto religioso de la conquista, debido sobre todo a la influencia alemana, fue una de las causas principales del largo período caótico que padeció Venezuela, en contraste con el desarrollo orgánico de Nueva España y del Perú. Pero es posible que otra de las causas de la diferencia sea que Nueva España y en Perú los españoles pudieron edificar sus Estados sobre los cimientos de una tradición estatal pre-hispánica”, afirma el insigne escritor y ensayista Salvador de Madariaga Rojo en su monumental obra titulada Bolívar, Editorial Espasa-Calpe, Madrid, 1951, segunda edición, Madrid, 1975.

Ciertamente, por la falta de esa fuerte tradición así como por la ausencia de un hombre como Hernán Cortés, la unión de grupos de tribus indias sin estructura política con un conjunto de aventureros autotitulados ‘gobernadores’ –y de gobernadores con vocación de ‘aventureros’– habría de entregar, a lo largo de generaciones, más anarquía que abundancia y paz.

No será en vano recordar que Villasinda –Gobernador General de Venezuela–, un tiempo antes de fallecer, determinó que, mientras llegaba su sucesor, gobernaría cada provincia el alcalde de su capital. A fin de consolidar aquella decisión regia, enviaron a Madrid a un ‘poblador’ de nombre Sancho Briceño. De tal modo que esta sanción fue otorgada por Real Cédula del 8 de diciembre de 1560. ¿Y además de todo ello? El derecho de recibir de España un barco anual de mercancías de las cuales pagarían solo la mitad de los derechos. Asimismo, el de importar cada año doscientos esclavos africanos para trabajar en las minas. Incluso otro derecho que manifiesta una insólita imagen junto al derecho anterior: el de que Santo Domingo enviara misioneros con el fin de “predicar el evangelio”, según el historiador Rafael María Baralt en su obra Historia de Venezuela desde el siglo XV hasta el año 1797, Brujas-París, 1939, 3 volúmenes.

“Es característico de la historia de Venezuela –escribe el historiados Salvador de Madariaga en su magna obra– que está negociación, la primera en que apunta cierta conciencia constructiva de índole municipal parlamentaria o republicana, tuviera lugar simultáneamente con el acceso de separatismo caótico del tirano Aguirre”. Y mientras tanto, no cesaba la ‘reducción’ de la provincia, esto es, la guerra contra los indios. Recordemos, entre otras, la campaña más lograda: la de Diego de Losada contra los ‘Caracas’ en la época del Gobernador Don Pedro Ponce de León (1565 1569). La más tenaz resistencia, no obstante, ¿de dónde procedía? De la combatividad del audaz cacique Guaicaipuro, caudillo de la tribu de los ‘Teques’.

El hecho es que Diego de Losada concedió el mando de la expedición a un antepasado de Bolívar: Francisco Infante, Alcalde de Caracas. El cuartel general de Losada fue la ciudad de Santiago de León de Caracas. Nombre asignado en honor de sí mismo (‘Santiago’ por ‘Diego’), del Gobernador General Ponce de León, y de sus adversarios, los ‘Caracas’, a quienes había intentado en varias ocasiones conquistar, a causa del buen trato con ellos.

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