Opinión

Expansión geográfica de ‘Conservas Cerqueira’ de Vigo

Isaac Otero | 05 de diciembre de 2016

‘Conservas Cerqueira’, que desde 1942 ya se había mudado en ‘Sociedad Limitada’, se erigió en una de las punteras del sector. En la provincia de Pontevedra –únicamente tras las de ‘Massó’ y ‘Curbera’ y ‘López Valcárcel’– logró alcanzar el cuarto puesto en cuanto a volumen de ‘cupos’ se refiere. Este gran puesto lo mantendría la empresa de Coia a lo largo de los años siguientes y hasta el fallecimiento del señor Ventura Cerqueira, su director gerente. Diferenciándose del guión seguido por la empresa antes de la Guerra Civil española, el crecimiento durante los siguientes años optó por la fórmula de la “expansión geográfica”. De modo estable consiguió establecer cuatro plantas: la de Coia-Vigo, la de Ribeira, la de Santoña y la de Castellón. Si nos referimos a la fábrica de Ribeira, diremos que, juntamente con la de Vigo, fue la única que ha continuado de manera estable, hasta la actualidad gestionada por la empresa.
La fábrica de Ribeira fue comprada por el conservero ‘arousano’ Adelino Guillán de Dios en 1945, pasando a dedicarse a la fabricación de mejillón y otros moluscos. Durante la segunda mitad de la década de 1940 los Cerqueira “canalizaron hacia ella sus principales inversiones, de forma que en 1950 el valor de su maquinaria e instalaciones superaba al de su matriz viguesa”, según las documentadas palabras del profesor de la Universidad de Santiago de Compostela Xoán Carmona Badía en su ineludible estudio titulado Los Cerqueira. Cuatro generaciones de fabricantes sobre la playa de Coia. En las demás fábricas las inversiones fueron más reducidas, de tal suerte que, en la segunda mitad de la década de 1970, llegarían a deshacerse de las mismas, en la época en que la población marinera de Santoña había perdido ya su hegemonía en los desembarcos de ‘bocarte’, y la ‘sardina’ había cedido en su valor dentro del mercado conservero de la geografía española.
“Otra diferencia significativa que se introduce en la estrategia de la empresa durante el período de la posguerra es la de la vuelta a la participación en los negocios de la pesca, en este caso de la pesca del ‘fresco”, señala el investigador y profesor Xoán Carmona Badía. Porque, ciertamente, no es ninguna tentativa de “integración vertical”, sino, sobre todo, de “diversificación” dirigida a campos limítrofes de la actividad primordial de la empresa de Bouzas. Una novísima actividad plasmada más en una inversión financiera que en un renovado “emprendimiento”. El hecho es que ninguno de los dos socios de ‘Conservas Cerqueira’ alcanzaría a desplegar labores de “gestión” dentro de las empresas armadoras en las cuales llegarían a participar.
Si hemos de tener presente la perspectiva cronológica, digamos que la primera inversión en la cual participaron durante la posguerra los hermanos Cerqueira Domínguez sería la llevada a término en 1941 con la compra de participaciones en dos vapores: el ‘Ella’ y el ‘Amalia Correa’, éste un buque de acero de fabricación inglesa, al calor de algunos armadores de extensa tradición familiar como eran Braulio Correa Goberna y Antonio Armada. En 1942 –con estos buques y una nueva aportación de capital– se constituiría la ‘Sociedad Limitada Pesquera de Vigo’: una de las muchas empresas que surgen por aquellos años, a fin de ‘explotar’ los caladeros del ‘Gran Sol’. Demanda de pescado y facilidades de crédito recibidas por el sector de manos del Instituto para la denominada “Reconstrucción Nacional”.

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