Opinión

La empresa conservera viguesa ‘Hijos de J.B. Cerqueira’

Isaac Otero | 07 de noviembre de 2016

Si bien asimismo casadas dos de sus hijas con conserveros, jamás existió un grupo ‘Cerqueira’ en el cual se integraran las fábricas de ‘Coma’ y ‘Campos Varela’. Ni siquiera la de Antonio de Canido. Desde la muerte del fundador, João Baptista Cerqueira Matos, fueron empresas plenamente independientes. “Antonio, por una parte, y Juan y Ventura Cerqueira Domínguez, por la otra, pasaron a formar así las dos ramas de la segunda generación en la empresa familiar –asevera el profesor de la Universidad de Santiago de Compostela Xoán Carmona Badía en su monografía titulada Los Cerqueira. Cuatro generaciones de fabricantes sobre la playa de Coia–. La fábrica de Antonio creció en los años de la guerra; pero, con todo, siempre estaría muy lejos de la de sus hermanos. Incluso la temprana muerte del mayor de los Cerqueira Domínguez y de su hijo Antonio Cerqueira Posse complicó la gestión de la ‘firma’ de Canido, que quedó en manos de un apoderado”.
Así, pues, en 1956 las siete herederas –las viudas del padre y del hijo, además de las cinco hijas de este último– constituyeron una sociedad anónima, de la que, algo más adelante, en 1964, perderían el control en pro de una empresa asturiana que adoptaría para el establecimiento de Canido la denominación de ‘Canimar, S.A.’. De suerte que sería la otra rama la que heredaba la fábrica de Coia con una mayor significación y continuidad, hasta alcanzar los actuales tiempos.
‘Hijos de J.B. Cerqueira’, por consiguiente, heredaba no sólo la fábrica de Coia sino también las ‘marcas’ al igual que todos los activos de la vieja empresa del fundador. Durante los cuarenta años siguientes estuvo participada “a medias” entre los hermanos Juan y Ventura. Toda esta época, no obstante, sobresalió merced a la figura de Ventura, quien, de modo continuado, manejó las riendas de la empresa desde 1922 hasta su fallecimiento en 1961. Juan mantuvo una relación más discontinua con la gestión de la ‘firma’, pues ciertamente estuvo separado del final por algún tiempo desde 1931 y, de manera definitiva, a partir del final de la Guerra Civil española. Momento en que se traslada a vivir a Madrid, donde se casará con María Teresa Company Tormo. Su vida en la capital madrileña la compaginará con sus estancias en la región del Alentejo, en Sousel, en donde fallecería en 1984.
“Ventura Cerqueira Domínguez –nos explica el profesor Carmona Badía en su concienzudo estudio– había estudiado ingeniería industrial en Bilbao, donde entablaría conocimiento con la que sería su esposa Ángela Urízar. Con sus estudios terminados en 1918 se trasladó a Sevilla, donde trabajó durante poco más de dos años como delegado en la ciudad hispalense de la empresa bilbaína ‘Babcock & Wilcox’, dedicada a la fabricación de calderas y otros bienes de equipo, una formación académica y una experiencia que lo situarían en excelentes condiciones para la dirección de la empresa familiar”. Datos biográficos que acerca de Ventura Cerqueira extrae el profesor Xoán Carmona de la ‘necrológica’ publicada en la revista Industria Conservera, nº 260, febrero de 1961, además de la ‘entrevista’ con José Luis Cerqueira Urízar y Juan Cerqueira Ozores.
Ante el delicado estado de salud de su padre, Ventura sería llamado a colaborar en aquélla. Residirá entonces en Vigo, cuando en 1921 se integre con su hermano Juan en la sociedad ‘Hijos de J.B. Cerqueira’.

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