Opinión

‘Ecué-Yamba 0!’, la magia en la novela de Alejo Carpentier

Isaac Otero | 13 de abril de 2020

“Encarcelado en 1927, por haber firmado un manifiesto contra el dictador Machado, Carpentier escribe, en la cárcel, su primera novela Ecué-Yamba 0!. El propio Carpentier nos aclara el sentido de este término: ‘Voz tucumí que significa: ‘Dios, loado seas’. La novela terminada en París y publicada en 1933, se considera como el producto de un ejercicio de aprendizaje. Años más tarde, el propio autor la califica de: ‘Un intento fallido por el abuso de metáforas, de símiles mecánicos, de imágenes de un aborrecido mal gusto futurista y por esa falsa concepción de lo nacional que teníamos por entonces los hombres de mi generación”, nos indica la doctora en Literatura María del Carmen Varela Bran en su tesis Funcionalidad de las claves estéticas del realismo mágico en la novela hispanoamericana, Excma. Diputación de Pontevedra, Servicio de Publicaciones, 1996.

Porque durante la década de 1920–1930, existen dos contrapuestas concepciones: el ‘vanguardismo’ y el ‘nacionalismo’. Ideas renovadoras se propagan respecto del arte en general. El vocablo ‘vanguardismo’ ­–cuyo significado más revelador es el de ruptura con la tradición técnica– se pone en boga, pues por acá y allá brotan los ‘ismos’. Por aquel entonces, no obstante, la tendencia ‘nacionalista’ ­–la cual reposa sobre el concepto de ‘tradición’– cobra gran entidad. Alejo Carpentier, al igual que sus coetáneos, se halla frente al dilema de ser, al mismo tiempo, ‘vanguardista’ y ‘nacionalista’.

“En este terreno –afirma la profesora Varela Bran–, la labor del novelista cubano viene a significar un elemento más de ruptura con la tradición y de proyección con la ola de creciente vanguardismo”. Convendría recordar que Carpentier fue uno de los más destacados difusores de las ideas de la ‘vanguardia’ en la isla de Cuba. Escaso tiempo después de salir de la cárcel, funda, junto con Marinello, Mañach, Ichaso y Tellet, la Revista Avance, la cual permitió ser la transmisora esencial del ‘vanguardismo’ artístico y político de la patria cubana, donde, por otro lado, en 1923, se crea el ‘grupo minorista’, del cual Carpentier formará parte. Si deseamos conocer el carácter y la génesis de este círculo, nada más enriquecedor que leer su libro La música en Cuba.

He ahí, pues, la conciencia de lo ‘autóctono’, así como la posibilidad de sublimarlo hasta alcanzar la categoría de ‘arte universal’. Recordemos que ésta será esencialmente la tesis que defenderá el protagonista de Los pasos perdidos, novela con la que se clausura la trilogía de ‘lo real maravilloso americano’. Además de Carpentier, los demás miembros del grupo –sobre todo, Roldán y luego Alejandro García Caturlo – persiguen en la ‘cultura del negro’ el manantial de sus venideras creaciones artísticas.

Alejo Carpentier anhela manifestar la realidad del ‘negro’ en la isla de Cuba. La acción transcurre en torno a la central azucarera de San Lucio, el solitario centro económico de la región. Los ‘explotados’ y los ‘explotadores’, esto es, los capataces americanos los técnicos europeos. Mano de obra, negros y emigrantes. La atención se concentra en la temática de la ‘magia’. La ‘magia privada’, la ‘magia positiva’. La novela se estructura en tres partes: ‘Infancia’, ‘Adolescencia’ y ‘Ciudad’. Vida, sexo, rito.

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