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Jueves, 09 de Septiembre de 2010 13:23:11


‘Leonor y Mariano, padres de Martí’, ensayo de Olivia Cano

Isaac Otero
26 de Julio de 2010


Editado por el ‘Grupo de Comunicación de Galicia en el Mundo’ en su colección ‘Crónicas de la Emigración’, Vigo, 2009 y con la maquetación de Camilo Pérez Alba, la escritora cubana Olivia América Cano Castro es autora de un ensayo biográfico titulado Leonor y Mariano, padres de Martí. “En Homenaje al Apóstol de Cuba. A la memoria del ilustre valenciano Don Mariano Martí Navarro, y de la isleña doña Leonor Pérez Cabrera, amantísimos padres forjadores de una paradigmática familia de cubanos”: así reza en la página de presentación de esta singular labor documental e investigativa. Guarda la presencia de sus dedicatarios: “Al ilustre vilafloreño Álvaro Cano Martín. A Mamaíta y Papaíto, insignes guajiros de estirpe mambisa. A la memoria de mis padres. A mis hijos y nietos. A mi hermana y a su esposo por su apoyo incondicional. A Daura e Idanelys. A tía Gloria y a Roge, así como a Mary Luz y Sergio, Domingo y Concha, y al resto de la familia de Vilaflor y en La Laguna. A la Familia Cubana. A los martinianos donde quiera que habiten”.
‘Él, nacido en Valencia’ es el capítulo que sirve de inicio de su ‘Mensaje a los lectores’, recordándonos aquellas palabras del poeta nacional cubano José Martí dirigidas por carta a Enrique Hernández Miyares, fechada en Nueva York el 17 de marzo de 1889: “No es mi intención mantener mi juicio, que perdurará si vale, y caerá si fue injusto, sino dejarlo escrito como es, para que él me condene o me defienda”. Y asimismo: “sólo en la verdad, directamente observada y sentida, halla médula el escritor e inspiración el poeta”. Después, ‘Ella, en Santa Cruz de Tenerife’.
“Para La Habana me voy,/ madre, a comer plátanos fritos,/ que los pobres de aquí,/ son esclavos de los ricos”, canta la copla popular canaria. ‘Emigrantes en Cuba’ centra el siguiente apartado del libro con el verso martiniano de cita literaria: “Vengo del sol, y al sol voy”. Contemplo un plano de La Habana, año 1853. Las viejas murallas, el puerto de La Tenaza que daba acceso al Arsenal, y uno de sus baluartes. Luego vendrá ‘Encuentro y Matrimonio’. He ahí la Iglesia del Santo Ángel, donde el sábado 12 de febrero de 1853 fue bautizado José Julián Pérez Martí. Más tarde, ‘Retorno a Valencia ¡y a Canarias!’ con la estrofa de Modesto San Gil Hernández: “Me hiere el andar aciago/ de la raíz desprendida,/ me duele la eterna herida/ de la ausencia de mi drago…”. Y ‘De vuelta en La Habana’, evocándonos la prosa poética del poeta José Martí en 1880: “Lo de mi padre, cada día más enfermo, me trae loco. ¡Ah, terrible deber! ¡Oh, pobre viejo! Y yo, más pobre…”.
“Donde se fragua el espíritu y continúan las angustias” leemos en el siguiente capítulo, desde los ‘Cuadernos de Apuntes’ de Martí: “La honradez y la independencia de carácter me han traído a donde estoy, y con ellos me he de mantener, y he de caer con ellos, porque no vale la pena conservarse el puesto donde se puede estar prescindiendo de ellas”. Más adelante, ‘México’ y el ‘Retorno al hogar: Cuba’. Merced a ‘La madurez de todos’ rememoramos el verso martiniano: “Esta palabra de hijo me quema”. Asistimos a ‘Despedidas y Encuentros’. También, ‘Leonor en la República que no fue’. Y en el ‘Epílogo’ los versos de Martí: “Como a fuente de vida exhausto río,/ va a mi madre mi espíritu sombrío”. Al término, dos transcripciones de “expedientes militares”, la ‘Cronología’, los ‘Apéndices gráficos’, múltiples fotos y una dilatada ‘Bibliografía’ para un ensayo amplio y valioso.



 

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