“LA SOCIEDAD ES CAMBIANTE, PERO SIGUE MANTENIENDO LA MISMA RAÍZ”, DICE CARREIRA

La Sociedade Galega Sementeira de Basilea celebró su tradicional Fiesta de Socios

| 12 Diciembre 2018 - 12:30 h.
La profesora Jéssica con el grupo de los más pequeños de Semente.
La profesora Jéssica con el grupo de los más pequeños de Semente.

La Sociedade Galega Sementeira, afincada en la ciudad suiza de Basilea, celebró la tradicional Fiesta de Socios, el pasado fin de semana, en la sala Kuspo de Münchenstein. Una cena de fraternidad avalada por 37 años de incansable trabajo por parte de todos sus miembros cuyo presidente, Ramón Carreira, declaró ser la clave para que una entidad de estas características perdure y se mantenga activa a pesar de las adversidades.

Más de cien familias pudieron disfrutar de una velada llena de tradición popular y folclore tradicional de manos del grupo Semente. Un grupo nacido en la sociedad en 1985 y que, gracias al tesón y esfuerzo de sus componentes, ha conseguido que las nuevas generaciones integren a los más pequeños. Tanto es así, que en la actualidad pueden presumir de un grupito de siete niños que, con la ayuda de su profesora Jessica, lo han dado todo en el escenario para transmitir su sentir más gallego.

Como colofón de la fiesta, la Sociedade Galega Sementeira ofreció un concierto acústico de la cantautora gallega María Xosé Vilar, más conocida como Sés. Un público entregado y participativo y una artista agradecida que valoró y admiró la labor y la riqueza de la Galicia exterior.

Ramón Carreira, presidente de la sociedad, ofreció una entrevista a este medio para hablar de la situación actual de las entidades y de la emigración de los últimos tiempos.

Pregunta. Suiza ha recibido una nueva oleada de emigración, principalmente, en esta última década. ¿Cómo ha vivido este fenómeno su entidad?

Respuesta. Somos conscientes de que nuevos emigrantes han llegado al país y algunos de ellos participan en nuestras actividades, pero no se implican ni se asocian a las entidades con facilidad como lo hacían antes. A día de hoy cabe destacar la incorporación de dos familias cuyos hijos han ayudado a formar un grupito de baile de siete niños.

P. Esta nueva generación de emigrantes se acercan a los centros como puntos de apoyo de gestión ¿Qué diferencias halla en el modo de actuación de esta generación y la de la generación de los 60-70?

R. Suelen ser cambios radicales dependiendo del país del que provienen. Ahora hablamos de un país más formalizado. Las personas están más cultivadas, por lo menos, profesionalmente. Tienen un concepto sobre la emigración muy distinto al que tenía mi generación. Consideran que vienen a trabajar a Suiza porque aquí creen que encuentran las condiciones apropiadas a su profesión. También tienen más posibilidades de integrarse que la que tuvimos nosotros. Se acercan a nosotros con una tendencia más personal que social. Nos ven como un punto de apoyo social o administrativo. Los que más acuden a nosotros son las familias con niños para pedir información sobre los colegios que, paralelamente, condicionan el lugar de residencia de la familia.

P. ¿De qué forma trabaja la entidad para cubrir las necesidades o inquietudes de la actualidad?

R. Trabajamos sin grandes cambios. La segunda generación es ya mayoritaria en esta entidad y, evidentemente, ya ve las cosas desde otra perspectiva además de tener otra relación con Galicia porque ya no nacieron allí. La Sociedad es cambiante, pero sigue manteniendo la misma raíz. Esta generación se siente gallega, aunque de forma distinta a la nuestra, pero es que en Galicia también se sienten gallegos de otra manera que los que estamos en el exterior. Hay que tener capacidad de escuchar a la gente porque si no se hace es difícil averiguar lo que piensan, sienten o necesitan. El mundo ha cambiado mucho, tanto en Galicia como en el exterior, y esto es determinante para las sociedades como la nuestra.

P. ¿Creen que su labor es respaldada o valorada por las instituciones?

R. Es un tema muy complejo. En muchos aspectos notamos un pleno desinterés por nuestro trabajo y por la cultura gallega. Sin embargo, nos sentimos muy queridos por la Real Academia Galega, por el Consello da Cultura Galega, por personas como Ferrín, Neira Vilas, que fue socio de Sementeira, como el gaiteiro Anxo Lorenzo o como Manolo Rivas, con el que vamos a editar un libro con 40 fotos de Sementeira a las que se le van a poner poemas. Ellos son los que nos brindan un gran reconocimiento. Sabemos que los políticos tienen muchas cosas en las que pensar y quizás nosotros no seamos tan importantes para ellos.

P. La mayoría de los centros gallegos en Europa desaparecieron o están desapareciendo. ¿Cómo se está viviendo este fenómeno en el país helvético?

R. Uno de los aspectos más relevantes para la continuidad de los centros es el aspecto económico. No existe un gran apoyo por los países para la promoción de los locales, lo que supone un gran esfuerzo económico para las sociedades. Tener un local con unas infraestructuras dignas es muy complicado porque si no eres capaz de explotarlo con el servicio del restaurante, con los únicos ingresos de las cuotas de socios es inasumible. Creo que es el factor más determinante. Por otro lado, y en mi opinión, la otra parte de la culpa es nuestra. Dejamos de hablarle gallego a nuestros hijos y las clases de lengua y cultura fueron muy nefastas para nuestra cultura. La mayoría de los profesores no tenían un concepto plural de nuestro país sino que enseñaban lo de siempre y todo esto, junto con la ignorancia de los padres, fue nefasta para los descendientes de gallegos. 

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