ENTREGÓ LOS PREMIOS DA CULTURA GALEGA 2018 EN EL MONASTERIO DE MONTEDERRAMO

El presidente Feijóo elogia a los que labran una cultura “tejedora de hilos entre personas y pueblos”

| 12 Enero 2019 - 14:08 h.
Autoridades y galardonados entonan el himno gallego en un momento de la celebración.
Autoridades y galardonados entonan el himno gallego en un momento de la celebración.

El monasterio de Santa María de Montederramo, situado en la Ribeira Sacra, acogió este viernes la entrega de los Premios da Cultura Galega 2018, presidida por Alberto Núñez Feijóo. Resultaron premiados en esta ocasión el grupo A Roda, en la modalidad musical, Ramón Villares (Proyección exterior), Antón Santamarina (Lengua), Alfonso Pato, del Festival de Cans (audiovisual), Antonio Dieter, de ‘O sorriso de Daniel’ (Patrimonio cultural), Alberto Sueiro, del Festival de Teatro Fiot (Artes escénicas), Xosé María Álvarez Cáccamo (Letras) y Luz Darriba (Artes plásticas).

El presidente del Gobierno gallego destacó, durante su discurso, la labor de los galardonados para labrar una cultura que une, “tejedora de hilos entre personas y pueblos”, y que está firmemente arraigada en la tierra.

El acto, que convoca anualmente la Xunta de Galicia, tiene como objetivo poner en valor la excelencia creativa y la labor de difusión cultural desarrollado por personas e instituciones, tanto en Galicia como en el exterior, así como apoyar la excelencia creativa, la capacidad de intercambio, la experimentación y la proyección de la construcción cultural de Galicia en los ámbitos de las letras, las artes plásticas y escénicas, la música, el audiovisual, la lengua, el patrimonio cultural y la proyección exterior.

“El gran milagro de la creación cultural es transformar una inspiración que muchas veces es individual y solitaria, en algo que comparten innumerables lectores, espectadores u oyentes”, dijo Feijóo, quien incidió en que los hombres y mujeres de la cultura tienen un privilegio del que carece cualquier otra ocupación: sintetizar en una pieza musical, en un libro, escultura o documental, pensamientos que son patrimonio común y que, sin la mediación cultural, se perderían.

De este modo, Feijóo subrayó que buena parte de nuestra historia sería un manojo de sucesos inconexos sin el trabajo de Ramón Villares. “Alguien habló de los pueblos sin historia, pero gracias a historiadores e investigadores como él sabemos que Galicia tiene historia y tiene peso en la historia”, aseveró, recordando el esfuerzo “empecinado” que Ramón Villares hizo desde la Presidencia del Consello da Cultura Gallega para la proyección exterior de la cultura del país.

Resaltó también que esa función catalizadora de los creadores culturales es bien patente en A Roda. “Es una reivindicación de la música natural, espontánea que surge de la necesidad de estar juntos. Alrededor de sus canciones hay siempre una Galicia en miniatura que se agrupa como hicieron durante siglos nuestros ancestros”, precisó.

En lo tocante a Antón Santamarina, precisó que nuestro idioma llega a la enseñanza de su mano. “Este lingüista fundamental para entender el resurgimiento de nuestra habla común, rompe ese muro que alejaba el gallego de las aulas. El idioma del alma gallega se convierte en herramienta del aula gallega que empieza a nacer con la etapa preautonómica”, sentenció, afirmando que Galicia le debe mucho a los hombres y mujeres que, en esos momentos en los que se configura la Galicia de hoy, promueven una lengua entendida como casa común, como puente y camino.

“Algún día Cannes intentará imitar a Cans. Pero sin éxito”, sentenció sobre este festival que se expande por bodegas, galpones y casas particulares para mostrar las mejores producciones gallegas. Además de referirse también al trabajo de la asociación O Sorriso de Daniel, que vela por la Galicia románica, una de las etapas de esplendor de nuestro país.

“Luz Darriba rodeó la muralla de Lugo de palabras contenidas en más de medio millón de libros, consiguiendo que fuera declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad; le gusta hacer de los libros un ejército pacífico y lúdico que hace resaltar monumentos y sirve de herramienta de lucha contra la discriminación y la violencia, innegables, que sufren las mujeres. Y muchos y valiosos son los libros que Xosé María Álvarez Cáccamo ha aportado a la literatura gallega. Poesía, relato breve, teatro, investigación, literatura infantil. Sus páginas le dan un sello de continuidad en el tiempo a inquietudes gallegas que esperan la pluma o la tecla adecuada para manifestarse”, añadió, refiriéndose también al Festival de Otoño de Teatro-Fiot, una cita de las artes escénicas elogiada por el Observatorio de la Cultura de España, y sobre todo, reconocida por los 10.000 espectadores y participantes anuales.

El presidente de la Xunta concluyó su intervención haciendo hincapié en que la democracia precisa de un pueblo capaz de hacer y sentir cosas en común. “La democracia necesita la cultura porque creaciones culturales como las que hoy celebramos en el monasterio de Montederramo, son ese nexo que unifica las gentes alrededor de las experiencias asociadas. Galicia lo sabe porque mucho antes de que los gallegos disfrutaran de una ciudadanía política o administrativa, tenían ya una ciudadanía cultural que hizo de ellos un gran pueblo”, explicó, dando las gracias a “todos y todas por labrar una cultura que une y que está firmemente arraigada en la tierra como este monasterio de Montederramo”.

El jurado estuvo presidido por el conselleiro de Cultura, Román Rodríguez, e integrado por el secretario xeral de Cultura, Anxo Lorenzo; el vicepresidente del Consello da Cultura Galega, Xosé Manuel Núñez Seixas; la tesorera de la Real Academia Galega, Marilar Aleixandre; la académica numeraria de la Real Academia de Belas Artes Nosa Señora do Rosario, Asunta Rodríguez; el rector de la Universidade de A Coruña, Julio Abalde, y la secretaria xeral de Igualdade, Susana López Abella.

 

Ocho premiados expertos en sintetizar pensamientos

El vigués Xosé María Álvarez Cáccamo, uno de los escritores más destacados del panorama literario gallego actual, es autor de una prolífica obra que, desde la publicación del poema ‘Praia das furnas’, en 1983, no dejó de crecer. Licenciado en filología románica y profesor de literatura, cultivó el relato breve y el teatro, y realizó estudios centrados en la poesía gallega de la segunda mitad del XX.

La creadora Luz Darriba, nacida en Montevideo y emigrada a Galicia en 1990, es autora de 40 macroacciones urbanas, entre las que destacan Cumulum, con la que rodeó la muralla de Lugo con más de medio millón de libros para favorecer su declaración como patrimonio de la humanidad por la Unesco.

En Artes Escénicas, el reconocimiento fue para el Festival Internacional Outono de Teatro-FIOT, todo un referente en la difusión y visualización de las artes escénicas de Galicia, organizado por la Asociación Cultural Telón e Aparte en colaboración con el Concello de Carballo, donde se celebra.

El grupo A Roda cumple cuatro décadas encima de los escenarios. Exponente de la música popular gallega, de la música de taberna, algunas de las letras de sus canciones consiguieron una extraordinaria difusión tanto dentro como fuera de Galicia.

El galardón en Audiovisual fue para el Festival de Cans, un encuentro audiovisual de produción gallega. Se organiza anualmente por la Asociación Cultural Arela, en la parroquia de Cans, coincidiendo con el festival de Cannes de Francia, en buena medida por el paralelismo entre los dos nombres.

En Lengua, el premiado fue Antón Santamarina, lingüista, catedrático de filología románica por la Universidad de Santiago y miembro de número de la Real Academia Galega. Realiza una destacada labor de investigación en diferentes áreas de la lingüística gallega, entre las que destaca la lexicografía.

O Sorriso de Daniel, que toma su nombre de la escultura del profeta Daniel en el Pórtico de la Gloria, es una asociación creada en Santiago de Compostela en 2010 con el fin de promover, defender, estimular y apoyar la conservación del patrimonio medieval gallego.

Ramón Villares, Premio de Proxección Exterior, es uno de los historiadores más relevantes de la Galicia de los últimos lustros y autor de una extensa obra sobre historia agraria, cultural y política. Presidió el Consello da Cultura Galega entre 2006 e 2018. Destacan entre sus trabajos proyectos vinculados con la puesta en valor de la memoria y de los legados de los emigrantes gallegos, con iniciativas como ‘Luces de alén mar. As escolas de americanos en Galicia’; o con la recuperación de la historia del asociacionismo gallego en la emigración, materializada en la exposición ‘Nós mesmos’.

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