NACIDO EN MÉXICO, ESTÁ ENTRE LOS BENEFICIARIOS DE LAS BECAS QUE CONCEDE EMIGRACIÓN

Iñaki Dacasa: “Estudiar un máster abre muchas puertas y Galicia es buen punto de despegue para un ingeniero”

| 31 Enero 2018 - 14:07 h.
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Apasionado de la mecánica y la electrónica, Iñaki Dacasa Oubiña figura entre el centenar de beneficiarios de las Becas Excelencia Mocidade Exterior que este curso puso en marcha la Xunta, a través de la Secretaría Xeral de Emigración, para atraer a Galicia a jóvenes talentos de la diáspora dispuestos a desarrollarse profesionalmente en la comunidad autónoma. Natural de México y descendiente de gallegos –sus abuelos paternos son de Seixido (Pontevedra) y los maternos, de Vilachá (Ourense)–, a sus 24 años, este joven, estudiante del máster de Ingeniería de la Automoción que se imparte en la Universidad de Vigo, planea quedarse en Galicia y convertirse en empresario. De materializarse su idea, respondería de lleno a las expectativas creadas por el Gobierno gallego con la implantación de esta iniciativa, pensada para contribuir al impulso económico de la región y poner freno al descenso demográfico del que adolece.

Galicia formó parte de su infancia y juventud –aunque tan solo en los periodos de vacaciones– y fue precisamente la ‘patria’ de sus abuelos, ese ‘recuncho’ de la Península Ibérica que siempre le “encantó”, la que, una vez terminada la carrera y ya trabajando, le brindó la oportunidad que estaba buscando: seguir formándose como ingeniero fuera de Aguascalientes, la ciudad de México en la que residía con su familia una vez que, por motivos profesionales de su progenitor, abandonaron la capital.

A través de un correo que recibió su madre –antaño vinculada al Centro Gallego de México–, Iñaki Dacasa tuvo ocasión de conocer la propuesta de la Secretaría Xeral de Emigración a los descendientes de gallegos en el exterior para cursar estudios de postgrado en las universidades gallegas, y no se lo pensó dos veces. Analizados los requisitos, se apresuró a rellenar la solicitud y este curso reside en Vigo donde estudia el master de Ingeniería de la Automoción, además de desarrollarse profesionalmente en el CTAG (Centro Tecnológico de Automoción de Galicia).

A pesar de que el sector en el que está especializado “está creciendo mucho” y que el nivel académico en México es “bastante competitivo”, algo debieron de influir estas visitas espaciadas en su decisión de desplazarse a Galicia. Después de unos meses residiendo en la comunidad autónoma, ésta se presenta para él como “un buen punto de despegue, al menos en el sector de la automoción”, reconoce. Empresas como Citroën y todos sus proveedores “necesitan ingenieros”, dice, y “creo que [en Galicia] hay bastante campo laboral”, sobre todo, para la electrónica, “que es la que está en evolución”, apostilla.

Por eso, en sus planes de futuro tiene cabida establecerse en esta comunidad y desarrollar una actividad emprendedora, aunque, reconoce, su propósito deberá esperar hasta tener una idea más clara de cómo funcionan las cosas en España.

Pese a su juventud, este licenciado en Mecatrónica –una carrera relativamente reciente que mezcla estudios de mecánica y electrónica– ya lo intentó en México, pero sin éxito. Cuando le llegó la oportunidad de desplazarse para continuar con su formación ya trabajaba como empleado en una empresa y “estaba cómodo”, asegura. Sin embargo, fiel a su idea de progresar, decidió dar el paso y probar suerte.

No es ésta la primera vez que el joven Dacasa abandona su país para continuar con su formación. Con anterioridad, ya tuvo oportunidad de trasladarse un verano a Tenesse (Estados Unidos de América) para aprender inglés gracias a un intercambio académico.

“Regresé muy contento. Fue una experiencia buena y enriquecedora, sobre todo en la parte cultural”, comenta.

En Galicia, a donde ya venía de niño “siempre que había posibilidad económica”, confiesa, dice sentirse a gusto y dispuesto a realizarse profesionalmente. Primero, adquiriendo conocimientos, porque la enseñanza en España es sobre todo teórica, comenta y, una vez finalizado el máster, poniéndolos en práctica en el Centro Tecnológico en el que trabaja y en el que espera le renueven el contrato.

Lo negativo es que, a pesar de que en el máster les obligan a hacer prácticas, “las horas que nos otorgan no llegan a nada”, lamenta, y eso es un problema a la hora de contactar con las empresas, porque, de lo contrario, “el proceso de adaptación sería más rápido”. Además, a las empresas “les gusta” que la gente sepa como afrontar el trabajo con experiencia.

Si bien reconoce que a los estudios de postgrado que está realizando le faltan prácticas –“en Estados Unidos y México, se enfoca más por la parte práctica y hacen que los alumnos prueben e investiguen”, apostilla– , en España “se aprenden más cosas”, “el temario es más extenso”, confirma.

A pesar de todo, confiesa que el “máster está bien” enfocado y que el hecho de participar en él le aporta una “competitividad más alta” a la hora de desarrollar un trabajo.  Además, califica la experiencia de “muy enriquecedora” y considera que “el riesgo vale la pena”. Prueba de que está siendo positiva es que, después de unos meses de estancia en Galicia, ya le ha hablado a sus amigos y conocidos en México de la importancia de sumarse a esta iniciativa y “se la recomiendo al cien por cien”, dice. A algunos, le habló incluso de ello antes de venir, lo que propició que dos de sus amigos se encuentren en estos momentos realizando estudios de postgrado en los campus de Santiago y Lugo. También su hermano, que estudia Finanzas en México, está esperando la oportunidad para venir a Galicia y realizar un máster de su especialidad.

“Es una experiencia inolvidable; una buena oportunidad. Vale la pena dar el salto. No me arrepiento de nada, lo recomendaría muchísimo porque te hace crecer en la parte académica y también en la cultural”, asegura Iñaki Dacasa. Y eso que “en México se vive muy bien”; en Aguascalientes, “se vive muy tranquilo”, comenta, porque, pese a lo que se dice, México, donde la mayoría de gallegos emigrados fue gente emprendedora, no se debe considerar “un país de alto riesgo”, asegura.

Sobre la adaptación, no pone pegas. Confiesa que en Galicia la gente es más directa, “más fría que en América Latina” y “la forma de hablar más fuerte y con palabras altisonantes”, pero “eso es de conocimiento mundial”, confiesa. A lo que sí hay que adaptarse es al clima: la lluvia y la humedad. Pero sobre su condición de extranjero no observa ningún problema, sobre todo por ser descendiente de gallegos, lo que es bien aceptado en la comunidad.

Con sus abuelos, que han regresado a Seixido y Vilachá después de años dedicados a los negocios en México, pasa los fines de semana y en ambas aldeas asegura encontrarse muy a gusto estableciendo contacto con gente de su generación. Los restantes miembros de su familia (padres, hermano y tíos) continúan en México y, de momento, no pueden regresar. Aunque “todos quieren volver, no pueden”, confirma Iñaki.

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