MANUEL OTERO, BENEFICIARIO DE LA BEME, ES LICENCIADO EN MEDICINA Y ESTUDIA NUTRICIÓN

“Me gustaría aplicar la nutrición en la pediatría para luchar contra la obesidad infantil”

| 1 de marzo de 2019, 14:59
Manuel Otero, con su diploma acreditativo.
Manuel Otero, con su diploma acreditativo.

La vinculación con las colectividades del exterior pone a los jóvenes de la diáspora sobre la pista de las ofertas que el Gobierno gallego, a través de la Secretaría Xeral de Emigración, desarrolla cada año para colaborar con ellos en distintos aspectos de su formación. 

Manuel Eduardo Otero Alonso es uno de tantos. Descendiente de gallegos originarios de Beariz (Ourense), fue gracias a su contacto con el Centro Gallego de México que tuvo conocimiento de la oferta de becas que la Xunta acababa de poner en marcha para aquellos ‘hijos’ de la diáspora dispuestos a completar su formación en una universidad gallega.

Hace dos años fue a la charla que ofreció el secretario xeral de Emigración, Antonio Rodríguez Miranda, en la entidad asociativa y, una vez finalizada su carrera de medicina, solicitó una beca. “Me gustó mucho esta iniciativa para que regresen los gallegos que emigraron”, asegura.

Este curso, Manuel Otero estudia un máster de Nutrición en el campus de Ourense de la Universidad de Vigo y se confiesa muy ilusionado. Su idea es especializarse en pediatría y relacionarla con la nutrición. Porque “en el mundo hay muchos problemas de obesidad”, obesidad infantil, confirma. Al respecto, se muestra convencido de que una buena nutrición disminuiría muchas de las enfermedades más habituales, como la diabetes, la hipertensión o el colesterol y que una buena alimentación combinada con ejercicio físico mejoraría la salud de buena parte de la población. 

Manuel vive actualmente en O Carballiño, donde tiene familia, y desde esa pequeña localidad ourensana desarrolla su máster semipresencial, junto a otras 24 personas, de las cuales, dos disfrutan al igual que él de la beca de la Secretaría Xeral.

“El máster responde a las expectativas. Me gusta mucho y está muy bien orientado”, dice. Quizá un poco más de práctica estaría bien y el tener que asistir a las clases por videollamada se le hace un poco complicado, pero, por lo demás, se adapta muy bien.

En O Carballiño desarrolla su vida con total normalidad, pues la villa no le resulta ajena. En ella pasó muchos veranos con sus padres a los que le gustaría tener en Galicia. “Pero ellos tienen su vida en México “(su padre trabaja como comerciante), aunque con el tiempo, espera que puedan venir e instalarse de nuevo en su tierra.

Su idea es “quedarse en España” a completar su formación y también a trabajar. Y es que “España ofrece más oportunidades y la calidad de vida es muy diferente” que la que se pueda tener en México, sostiene Manuel. Además, la calidad de la formación también es muy diferente de la que se pueda recibir allá, confirma. 

“Me gusta mucho vivir en España”, asegura, y “no quiero perder las raíces”, pero reconozco que “México, donde nací, me ha dado bastantes cosas buenas y estoy muy agradecido”. Aunque México se ha vuelto un país “más inseguro y más peligroso”, “echo mucho de menos mi rutina diaria, a mi familia, a mis amigos, la comida, el clima”. “Aquí hace más frío”, se queja.

Sin embargo, no duda a la hora de animar a sus compañeros en situación similar a la suya a que  venzan el miedo y den el paso para continuar formándose en Galicia. 

“Hay amigos que intentan hacer lo mismo que yo y otros a los que les da miedo. A unos y otros, yo les diría que el que no arriesga no gana” y que “si tienen la oportunidad, que la aprovechen”.

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