Francisco Lores Mascato, un hombre de la Federación

| 15 Septiembre 2017 - 10:37 h.

Francisco Lores Mascato nació en el Grove, el 5 de mayo de 1934. Fueron sus padres Félix Lores Fernández y Francisca Mascato Otero. La familia tuvo 6 hijos.

Su padre era patrón de pesca, mientras su madre trabajaba en una fábrica de conservas. Luego pasarían a tener un molino de harinas y panadería, que surtían a sus vecinos de aquella villa marinera. Su abuelo por parte de madre, Manuel Mascato, estaba enrolado en el republicanismo agrarista. Transcurría la etapa del Bienio Negro. Los militantes más activos de la izquierda eran detenidos o desterrados. Las noticias más destacadas hablaban de la revolución de Asturias. En el Grove los marineros eran activos simpatizantes de las ideas redentoras de los trabajadores. 

Mientras tanto, a Paco o ‘pajinini’ –en referencia al destacado compositor Paganini, como se lo llamaba cariñosamente en el pueblo– le gusta mucho la música y cantar. 

Durante su infancia fue escuchando aquellas ideas libertarias, también recuerdos de marineros que habían recorrido medio mundo. Todos los días iba hasta el puerto a contemplar los barcos, que se imaginaba, que algún día lo llevarían a América.

Como pudo y con mucho esfuerzo, realizó los primeros estudios, combinando el trabajo en la panadería con la escuela. Por aquellos años, el tango seguía de moda en la España franquista y Paco entonaba con su voz grave alguna que otra canción de Gardel. Con aquellas canciones, al son del dos por cuatro, Lores se imaginaba en Buenos Aires, caminando por la calle Corrientes o la famosa Avenida de Mayo.

Hasta que un día aquel sueño de barcos, se hizo realidad y un 25 de julio de 1952 partió desde el puerto de Vigo, reclamado por su hermano, en el vapor ‘Entre Ríos’. En el puerto se quedaron los familiares directos y sus amigos que soñaban como Paco con hacer ese mismo viaje. La travesía fue larga. El ‘Entre Ríos’ paraba en todos los puertos: Lisboa, Salvador, Río de Janeiro, Santos y Montevideo. Por fin, Buenos Aires, después de cruzar el río color marrón.

Tenía tan solo 18 años. En Buenos Aires lo estaba esperando su hermano mayor, Félix. Su hermano ya llevaba varios años en el país, trabajando de mecánico de la flota mercante del Estado argentino ELMA. Por intermediación de Félix, Paco comenzó a trabajar de mecánico en los astilleros de la marina de guerra que estaban localizados en Puerto Nuevo, su sección era la de automotor. 

Por las noches comenzó a estudiar como técnico industrial. Por aquel entonces se fue a vivir a Ciudadela en la zona oeste del Gran Buenos Aires. A la semana de llegar sus vecinos de O Grove lo invitan a conocer la Federación de Sociedades Galegas, donde los sábados se realizaban unos animados bailes. También en aquella Federación funcionaba la Sociedade Unión Fillos do Grove. De aquella entidad nace la amistad con muchos de sus antiguos vecinos y futuros compañeros de militancia, Leonardo Romero, Antonio Caneda Franco, Julio Blanco, Juan Galiñanez, Carlos Caneda, Luis Sanmartín, etc.

Cuando Paco llega a Buenos Aires como la mayoría de aquellos emigrantes viene influenciado por la propaganda del franquismo. A Paco le dura muy poco esta influencia. El contacto con los exiliados lo politizan rápidamente y es así cómo entabla relaciones amistosas y políticas con Arturo Cuadrado, Luis Seoane y Lorenzo Varela.

“Con Lorenzo, con quien tuve mucha amistad, nos encontrábamos en el bar de Los Dos Chinos que quedaba en entre Chacabuco y Alsina. Allí teníamos largas tertulias junto con Arturo Cuadrado. Fueron épocas de mucha ilusión y bohemia”, cuenta Lores.

A medida que se comprometía con la lucha antifranquista fue descubriendo la ideología marxista, afiliándose al Partido Comunista de España. Por aquellos años conoce en un baile de la federación a su mujer, María Doural Rodríguez, que casualmente había viajado en el mismo barco rumbo a Buenos Aires y era oriunda de O Grove. Del matrimonio nacieron María Fernanda, Lorena y Maximiliano. Su segunda hija es la destacada cantante argentina-gallega Lorena Lores, que esta triunfando en el mundo del espectáculo en Galicia.

En los años 60 cuando surge el enfrentamiento político entre la Unión Soviética y China, Paco toma partido por el maoísmo y es expulsado del partido, junto a otros gallegos disidentes como el ginecólogo Manuel Viñas; Isabel Ríos, que había estado presa en Saturraran; José Pérez y Leonardo Romero.

El pequeño grupo siguió actuando en la colectividad gallega, conformando durante una breve temporada un núcleo, de la recientemente fundada UPG, que tenía como representante en la Argentina a Manuel Mera, quien había sido secretario de la Irmandade Galega.

En la última etapa del franquismo se potencia la Federación Mundial de Sociedades Gallegas. En su Congreso, celebrado en el Hotel Samil de Vigo en el año 1976, una delegación importante de la Federación de Sociedades Gallegas participa del mismo. Esta delegación estaba compuesta por Benito Domínguez, Paco Lores, Arturo Cuadrado y Arturo Pérez Pereira. También estaba en el mismo el exdiputado republicano Emilio González López, exiliado en Nueva York. Dada la importancia del congreso, la izquierda gallega se hace presente con miembros de la UPG, entre los cuales estaba Bautista Álvarez y el actual diputado en Cortes por el BNG Francisco Rodríguez. Por el Partido Comunista participaron el expresidente de la Xunta de Galicia Emilio Pérez Touriño; el publicista Carlos Núñez; Xaquín Álvarez e Arias.

En las últimas décadas participó activamente de la conducción de la Federación, siendo directivo en varias oportunidades. Fue cofundador de la Asociación por los Derechos del Emigrante Español, presentándose en las distintas elecciones al CRE. 

En 1992 impulsó una importante campaña, por las pensiones no contributivas, para los mayores de 65 años. El 12 de junio de ese año encabeza, junto a Arturo Cuadrado, una manifestación de casi dos mil personas, exigiendo las pensiones para los ancianos carenciados. La presión de estos reclamos fue decisiva para que el gobierno de Felipe González creara las pensiones asistenciales.

Lores fue presidente del Consejo Residentes Españoles (CRE) de Buenos Aires, de 1994 al 98. Durante su mandato realizó intensas campañas por la modificación del Código Civil, para proporcionar la ciudadanía a hijos y nietos de españoles sin discriminación de edad o sexo. También reivindicó las medicinas gratuitas. Criticó duramente a las empresas españolas radicadas en Argentina que actuaban de manera leonina. Durante su presidencia, se logró trasladar a España a los dos presos gallegos de la Tablada y se denunciaron los asesinatos cometidos contra emigrantes españoles y sus familiares durante el genocidio argentino. En el transcurso de su presidencia trasladó enérgicamente los reclamos de la emigración, desde el Rey de España a José María Aznar.

Fue durante dos años consejero general de la Emigración, en representación de la CIG (Confederación Intersindical Galega). En el momento de su muerte era presidente de la Federación de Sociedades Gallegas, director del Museo de la Emigración Gallega (MEGA), responsable del BNG (Bloque Nacionalista Galego) en la Argentina y presentador del programa radial 'Galiza Emigrante'.

Francisco Lores Mascato es seguramente uno de los emigrantes gallegos, que sintetiza mejor la lucha por los derechos de los gallegos de la diáspora.

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