PRESIDIÓ LA TRADICIONAL OFRENDA AL APÓSTOL EN LA IGLESIA DE SAN MARTIÑO PINARIO

El Rey pide “protección” al apóstol Santiago y a los españoles, “solidaridad” y “unidad” frente al coronavirus

| 25 de julio de 2020, 18:50
Los Reyes, a su llegada a la iglesia de San Martiño Pinario.
Los Reyes, a su llegada a la iglesia de San Martiño Pinario.

El rey Felipe VI ha afirmado este sábado que la pandemia de coronavirus ha abocado al país a una “encrucijada”, como otras que vivió en el pasado, que requieren actuar desde “una unidad profunda en los valores compartidos” y con “solidaridad” entre las personas y territorios de España. Felipe VI, junto a la reina Letizia, ha presidido la tradicional ofrenda al apóstol Santiago en la iglesia de San Martiño Pinario, en su visita a la capital gallega dentro de su gira por las comunidades autónomas para expresar su apoyo ante el escenario de incertidumbre que ha dejado la crisis sanitaria.

“La gesta jacobea nos enseña que son las ideas de fraternidad y unidad las que mejor germinan en el espíritu de los pueblos, moviéndolos hacia grandes logros”, ha sostenido el jefe del Estado. Ese logro, ha proseguido, consiste hoy en día en ser capaces de “aminorar el impacto de la crisis, sin merma de la solidaridad entre personas y territorios que los españoles consagran en la Constitución”.

“Debemos afrontar las consecuencias sociales y económicas de la pandemia, que requieren una unidad profunda en torno a nuestros valores compartidos y un compromiso firme con la búsqueda del bien común”, ha completado el monarca, tras recordar que ya en el pasado España se enfrentó a “encrucijadas”.

A juicio del rey Felipe, la última prueba de solidaridad se dio durante el estado de alarma, cuando España “actuó al unísono”, y los ciudadanos, “geográficamente distantes, se sintieron unidos en una causa común, en una lucha compartida”.

Como ya recalcara en el homenaje a las víctimas del Covid-19 el pasado día 16 en el Palacio Real, el Rey ha considerado fundamental actuar de manera “incesante” con espíritu de “concordia y entendimiento” para reafirmar “el sentido más profundo de comunidad”.

Ante los rebrotes que se extienden por el país, Felipe ha apremiado a mantenerse “diligentes y prudentes”. Ha reconocido que los dilemas que ha generado la pandemia son “enormes y no solo afectan a la salud o la economía, sino también a la confianza de las personas en el futuro”.

Ante este escenario de incertidumbre, Felipe VI ha subrayado que “nada mejor que evocar al Apóstol”, dado que su memoria consiguió que “una tierra considerada el fin del mundo se convirtiera en el principio de la unidad de España y de Europa”.

“Le pedimos al Santo Patrón de España que siga siempre a nuestro lado inspirándonos y protegiéndonos”, ha rogado el monarca en su invocación jacobea.

En esta causa colectiva, ha remarcado que “la vocación y el deber de la Corona es ser punto de encuentro que permita recorrer unidos y en libertad el camino” de la historia.

Para don Felipe, España no está sola en la lucha contra la crisis, sino que cuenta con la UE, que “cubre hoy una etapa trascendental en la que no cabe la fragmentación”.

El reto europeo, ha añadido, consiste en salvaguardar los valores democráticos y consolidar el proyecto compartido con medidas solidarias que permitan avanzar con mayor seguridad y solidez.

A su llegada al Aeropuerto de Santiago de Compostela, al bajar del avión, los Reyes fueron recibidos por Nadia Calviño, vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital.

Ya, en la Plaza de la Inmaculada, don Felipe y doña Letizia fueron saludados por Juan José González Rivas, presidente del Tribunal Constitucional; Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta; Miguel Ángel Santalices, presidente del Parlamento de Galicia; Javier Losada, delegado del Gobierno en Galicia; Xosé Antonio Sánchez Bugallo, alcalde de Santiago; y Juan Francisco Arrazola, jefe de la Fuerza Logística Operativa (FLO).

Los Reyes recibieron el saludo de una representación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, de la Corporación municipal del Ayuntamiento de Santiago de Compostela, consejeros del Gobierno autonómico y otras autoridades participantes en el acto.

Concluida la misa, los Reyes abandonaron la iglesia y se trasladaron, a pie y en comitiva, a la sede del Ayuntamiento. Don Felipe y doña Letizia accedieron al edificio y se dirigieron al despacho de la alcaldía, donde se efectuó la firma en el libro de Oro de la ciudad.

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