ASEGURÓ QUE SU ÚLTIMO LIBRO, ‘EL ÚLTIMO BARCO’, PODRÍA CONVERTIRSE EN SERIE DE TELEVISIÓN

Domingo Villar participa en un coloquio en el Club de Periodistas Gallegos en Madrid

| 27 Febrero 2020 - 15:17 h.
El escritor vigués posa con los asistentes al acto organizado por el Club de Periodistas Gallegos en Madrid.
El escritor vigués posa con los asistentes al acto organizado por el Club de Periodistas Gallegos en Madrid.

El escritor vigués Domingo Villar dilucida la invitación para que su libro ‘El último barco’ se convierta en serie de televisión, según comentó en un coloquio que mantuvo en el Club de Periodistas Gallegos en Madrid, que preside Pilar Falcón. Domingo Villar (1971), casado y con tres hijos, vive en Madrid entregado a la literatura.

Su obra ‘La playa de los ahogados’ fue llevada al cine por Gerardo Herrero en 2015. Villar recela del cine por su reduccionismo, obligado a ceñirse a la trama. Las series conceden relajación y espacio para la descripción, y en ellas tiene cabida el pulso poético.

Villar también explicó el motivo por el que escribe novela negra. “Como ya advirtió Cernuda –explica el autor– la calidad de la escritura es compatible con la literatura de género”. El autor eligió este camino no tanto por el interés hacia la trama, que indudablemente atrapa al lector desde el inicio, sino porque le permite desplegar toda su vocación narrativa y poética. Entiende que tales características abren su obra a lectores de toda índole, porque la novela se estructura en capas que conducen a la profundidad de las cosas, el interés de cada uno. “Mis libros son, en realidad, novela negra por fuera y cuentos de amor a mi tierra por dentro”, dijo Villar.

Vigo y su entorno son el escenario de las novelas de Villar. “Vigo, como Palma o Lisboa, son espacios líricos, ideales para una literatura del crimen”, asegura el autor, cuyo personaje central, el policía Leo Caldas, conduce al lector por ese Macondo de Domingo Villar que es su ciudad natal.

Las novelas de Domingo Villar han sido traducidas a idiomas tan exóticos como el coreano o el búlgaro, pasando por el israelí, ruso, polaco, portugués, inglés, italiano, francés. Villar se traduce a sí mismo del castellano al gallego. No hay preferencia entre sus dos lenguas maternas, pero sí un uso selectivo: “El castellano es más para los diálogos; el gallego, para la narración cálida e intimista de mis personajes”.

El autor es licenciado en Empresariales y cursó estudios de Derecho y Filosofía y Letras. Tentado estuvo incluso de ingresar en la Escuela de Arte Dramático. Pero comenzó de muy joven a escribir “cosas sin mayor interés” hasta convertirse en profesional. No piensa variar de género. Ahí lo tiene todo. Entre libros, aprovecha para escribir cuentos de Galicia “de emigrantes y cosas así” que no publica, pero escenifica en círculos reducidos; ejerce de comentarista de los partidos del Celta en Radio Marca y, en un tiempo, fue crítico gastronómico en la Cadena Ser, tras haber sentado cátedra de enólogo en la misma emisora. No en vano su padre cosechó excelentes caldos en Salvatierra do Miño cuando Domingo ni siquiera tenía licencia para catarlos.

Villar nos revela la sorpresa de la buena acogida de su obra en su Galicia natal. De ‘O Último barco’ se han vendido más de 20.000 ejemplares en unos meses. En castellano, las ediciones son, obviamente, más abultadas.

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