DENTRO DEL CICLO ‘TEMAS JURÍDICOS DE ACTUALIDAD’, DE LA ASOCIACIÓN IURISGAMA

La Casa de Galicia en Madrid acogió la conferencia ‘Perversiones actuales del proceso penal’

| 10 Mayo 2017 - 14:45 h.
Numerosas personas acudieron a la escuchar a Rodríguez Mourullo.
Numerosas personas acudieron a la escuchar a Rodríguez Mourullo.

“Tanto el Tribunal Supremo como el Tribunal Constitucional han establecido, al unísono, una doctrina jurisprudencial impecable, pero que en la práctica sufre ciertas desviaciones”, dijo Gonzalo Rodríguez Mourullo, catedrático coruñés de Derecho Penal, en la conferencia ‘Perversiones actuales del proceso penal’ que pronunció este martes 9 en la Casa de Galicia en Madrid. La ponencia, cuyo cierre fue realizado por el presidente del Consejo de Estado, José Manuel Romay Beccaría, está enmarcada dentro del ciclo ‘Temas Jurídicos de Actualidad’, organizado por la Asociación de Juristas Gallegos en Madrid (IURISGAMA), que preside el profesor Carlos Lema Devesa.

Entre las desviaciones que señaló Mourullo citó por ejemplo casos como “los de aplicación de la detención y prisión provisional, interceptación de las comunicaciones telefónicas o secreto del sumario”. Para el orador, “la doctrina es impecable pero no su aplicación por lo que hay un divorcio que para evitarlo es preciso respetar lo planteado”.

La presentación del acto corrió a cargo del delegado de la Xunta en Madrid y director de la Casa, José Ramón Ónega López, mientras que la del orador la realizó el catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad Complutense de Madrid y presidente de Iurisgama, Carlos Lema Devesa.

Ónega destacó en sus palabras “el honor de haber compartido esta misma mañana el acto solemne en el que Rodríguez Mourullo fue distinguido por el ministro de Justicia con la Orden de la Cruz de San Raimundo de Peñafort, con la que el Ministerio premia los relevantes méritos contraídos por cuantos intervienen en la Administración de Justicia y en su cultivo y aplicación del estudio del Derecho en todas sus ramas, así como por los servicios prestados”.

Por su parte, Lema Devesa destacó del disertador su dilatada trayectoria que inició ya en la Universidad de Santiago en la que se licenció con premio extraordinario en 1957, obteniendo igualmente el Premio ‘José Calvo Sotelo’ al mejor expediente de su promoción. Fue catedrático de Derecho Penal en la Universidad de Oviedo, en la Universidad de Santiago de Compostela (1970) y en la Universidad Autónoma de Madrid desde 1970. Destacó además su prometedora faceta de escritor que abandonó para dedicarse íntegramente a la labor de jurista, después de ganar en 1954 el primer premio de cuentos del Centro Gallego de Buenos Aires, y publicar ‘Nasce unha árbore’ y ‘Memoria de Tains’, en 1956, obras que sentaron las bases de una honda renovación en la literatura gallega que dio origen a la llamada nueva narrativa gallega.

Además, Rodríguez Mourullo tuvo un destacado papel en la elaboración del Código Penal de 1995, como relator general del proyecto de 1980. Es miembro del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid desde el año 1962, de cuya Junta de Gobierno fue Diputado. De entre los reconocimientos y distinciones destacan: Vocal Permanente de la Comisión General de Codificación; Ponente General de la Comisión redactora del Proyecto de nuevo Código Penal de 1980, del que trae causa el vigente Código Penal de 1995; Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación y Académico de Honor de la Gallega de Jurisprudencia y Legislación; Cruz de honor de San Raimundo de Peñafort. También está en posesión de la Medalla Castelao, máximo galardón de los que concede la Xunta de Galicia, otorgado por su aportación a la ciencia jurídica. Recibió el ‘Premio Montero Ríos’ concedido por la Asociación de Juristas Gallegos en Madrid (Iurisgama) por su relevante actividad en el campo del Derecho.

En su amplia exposición, Rodríguez Mourullo analizó detenidamente diversos artículos y sus “perversiones” y censuró la posibilidad de utilizar dispositivos tecnológicos en espacios privados. Las nuevas tecnologías y su gran avance están alterando la aplicación de las leyes. Un caso especialmente flagrante, que Mourullo definió como “traspasar la línea roja”, fue la autorización de un juez a que se realizaran grabaciones de conversaciones entre presos y abogados, “algo inaudito en el ejercicio de la abogacía”.

Romay Beccaría cerró la sesión evocando a la vieja Facultad de Derecho de Santiago “en la que estudiamos la mayoría de los aquí presentes y de la que tenemos maravillosos recuerdos”. Se refirió también a la afición de Mourullo a la Literatura “esa otra religión” destacando de nuevo los dos libros, que son “ya hitos, dos libros capitales”, y le animó a que retomara de nuevo la pluma.

 

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