TRASLADA A NUESTRA ÉPOCA LA OBRA ‘EL DESCENDIMIENTO DE LA CRUZ’

La Casa de Galicia en Madrid acoge la muestra pictórica de Soledad Fernández en homenaje a Van der Weyden

| 10 Mayo 2018 - 11:29 h.
José Ramón Ónega, acompañado de Soledad Fernández y Mayte Spínola, durante su intervención.
José Ramón Ónega, acompañado de Soledad Fernández y Mayte Spínola, durante su intervención.

La pintora Soledad Fernández inauguró este martes en la Casa de Galicia en Madrid la exposición de pintura ‘Homenaje a Van der Weyden’, en la que la artista muestra en la Sala A de la Casa un gran lienzo que da nombre a la exposición (Homenaje, óleo/tela tipo Goya, 195 x 225 cm) en el que traslada a nuestra época, con temática social, la obra ‘El descendimiento de la cruz’, del pintor flamenco Rogier van der Weyden, acompañado de alrededor de una veintena de bocetos.

La exposición, que podrá verse hasta el próximo 31 de mayo, se extiende a la Sala B con algunas de las últimas obras de la pintora.

En la inauguración intervinieron, además de la pintora, el delegado de la Xunta y director de la Casa de Galicia, José Ramón Ónega, y la directora del Grupo pro Arte y Cultura, pintora y mecenas, Mayte Spínola.

La inauguración atrajo a numeroso público, que llenó la sala principal de la Casa y disfrutó de toda la exposición al terminar el acto.

Ónega afirmó que es una muestra que “tiene impacto, que sorprende por su fuerza creativa, por su belleza y por su mensaje” y estimó que “el secreto de la obra pictórica de Soledad Fernández está en la inspiración que transforma la materia en espíritu, el arte en soplo creativo que emociona y conmueve”.

“En la obra pictórica de Soledad Fernández late un mundo preciosista y apasionado, un mundo que deja huella profunda en el que la contempla. Su realismo entusiasma, sorprende y apasiona. El accidente laboral de un albañil caído no solo es una estampa real sorprendente por su humanidad sino también por su mágica representación, por su realismo sorprendente y trágico, por su mensaje humano. Las expresiones de las figuras que componen la escena son retazos de humanidad doliente y trágica”, valoró.

Spínola, que prologa el catálogo de la exposición, aseguró que “Soledad Fernández es hoy uno de los primeros y más cotizados nombres de la pintura realista española, con sus propias señas de identidad fijada principalmente en la figura humana”, que “domina el dibujo sin fisura alguna” y que “solo una pintora de raza se atreve con una obra magna como la del cuadro ‘Homenaje’ a Rogier van der Weiden (2016-2017), una pintura que le absorbió tiempo y energía pero que valió la pena para mostrar un cuadro espléndido ante el que solo cabe mirar y recrearse”.

Alabó su audacia “al querer plasmar una escena social, la de un albañil caído, tomando la composición de ‘El Descendimiento’ de Rogier van der Weyden, célebre cuadro que se encuentra en el Museo del Prado”. Escena que “emula también del dolor de una familia ante el drama de un ser querido” y en la que Soledad Fernández recurre como modelos a miembros de su familia, que sustituyen a las figuras del cuadro primigenio con gesto similar. “Numerosos bocetos al grafito, en su mayoría retratos, preceden a la obra definitiva y muestran la entrega y el rigor con que la autora ha trabajado en el largo proceso de pintar el cuadro”, añadió Spínola.

Por su parte, la autora de las obras expuestas recordó que esta es la segunda muestra pictórica que realiza en la Casa de Galicia, donde ya hizo otra en el año 2013, y, respecto a la actual, declaró que “el motivo por el cual he realizado esta obra titulada ‘Homenaje’, es la gran admiración que siempre he sentido por Van der Weyden y en especial por su obra ‘El Descendimiento”.

“Hace más de un año que vengo trabajando en esta obra que hoy presento, con el número y la disposición de los personajes de mi admirado modelo. Lo he trasladado a mi época y mi forma de hacer pero queriendo expresar la compasión y el dolor que después de cinco siglos me transmite la obra de Van der Weyden, inspirándome en la estética del sufrimiento, cambiando el concepto religioso por otro de fuerte contenido social, de ahí que si la víctima en el cuadro de Van der Weyden era Jesús, en el mío sea uno de esos jóvenes víctima de una tragedia personal”, explicó, precisando que con esta obra ha deseado, “desde las tesis del maestro flamenco, trasladar a nuestros días otra visión de ese drama permanente de la condición humana, como es la existencia del dolor”, precisó la artista.

 

 

 

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