ES MIEMBRO DEL CRE DE SUIZA POR MAREA GRANATE Y CONSEJERA DEL CGCEE

Mery Ballester: “Los consulados deberían impulsar más los CRE para darlos a conocer entre la colectividad”

| 07 Mayo 2018 - 01:03 h.
Mery Ballester, consejera general por Suiza.
Mery Ballester, consejera general por Suiza.

Miembro del CRE de Suiza por la candidatura de Marea Granate, Mery Ballester es una de las nuevas integrantes del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE) en este séptimo mandato, el que más abrió la puerta a la incorporación de jóvenes residentes en el exterior. Después de tres años en Zürich (Suiza) en diversas ocupaciones, a sus 27 años, a esta periodista, natural de Huelva, le ha llegado por fin la oportunidad que esperaba: trabajar de lo suyo en el departamento de comunicación y marketing de una empresa de construcción.

Pregunta. ¿Cómo comenzó su vinculación con la colectividad en Suiza?

Respuesta. Todo comenzó en un bar español en Zürich. Allí conocí a un chico que acabó siendo mi amigo y que me puso al corriente de lo que era Marea Granate. Yo ya conocía esta formación porque me ayudó en los trámites para conseguir votar desde el extranjero. Me gustó mucho el trabajo que hacían y él me animó a incorporarme. Me metí, y me metí de lleno porque al principio estuve bastante activa. Ahora con el trabajo no estoy colaborando tanto como me gustaría, pero estamos ahí.

P. Y, en concreto, con la colectividad española en Suiza, ¿tiene alguna vinculación?

R. Sí, claro, a raíz de pasar a formar parte de Marea Granate conocí al conjunto ‘Esperanza’ y me dijeron si les podía ayudar a dirigir su coro. Estuve un año con ellos y con mucho contacto con españoles jubilados. Por un lado, tenía a los jóvenes emigrados recientes de Marea Granate y por otra, a los mayores de la Asociación Esperanza.

P. ¿Cómo surgió la idea de presentarse para el CRE?

R. En Marea Granate no pensábamos presentarnos al CRE, pero, como en el Consulado no hacían nada de caso a nuestras peticiones, nos llegó la noticia de que existía un organismo para encauzarlas y que podíamos presentarnos a las elecciones. Nos presentamos por tener un poco más de peso en la política de Zürich y hoy tenemos cuatro representantes por tres de Asociación Popular.

P. ¿Cómo resultó elegida para representar al CRE de Suiza en el pleno del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE)?

R. Supongo que les caí bien. Fue casualidad, yo no me lo esperaba porque soy el miembro más joven del equipo y no sé si estoy lo suficientemente preparada para esto. Una siempre tiene ese miedo a lo que se va a encontrar, pero me eligieron.

P. Una vez en el Pleno, ¿qué impresión le causó?

R. Tengo impresiones positivas y negativas. Me gustó que hubiera tanta gente comprometida, tanto mayores como jóvenes; que hubiese otra gente que ha sentido lo mismo que yo de cara a las autoridades; gente que hayan sentido el mismo miedo y rechazo, por una parte, pero acogida por otra. Me gustó mucho encontrarme con gente así, como nosotros.

Por otra parte, quizá se me rompieron algunos esquemas cuando vi que era tan difícil conseguir que una propuesta saliese adelante y que, a pesar de que se aprueben, no es fácil que tengan acogida. Entonces te pones algo más pesimista, porque tú llegabas con la idea de cambiar el sistema, pero te encuentras con un muro. Por lo demás, se comparte mucho y se aprende mucho y te dan muchas ideas para llevarlas a cabo en Suiza. Tanto el CRE como el Consejo no se escuchan, no tienen visibilidad. Están formados por personas voluntarias y creo que sería bueno que las instituciones nos valorasen el tiempo que dedicamos a estos organismos.

P. ¿Cuáles eran las iniciativas de Suiza que quería que se escuchasen en ese Pleno?

P. Nosotros llevábamos bastantes propuestas, sobre todo las dedicadas al cuidado de enfermos en Suiza, donde la sanidad es privada, y aquellas dedicadas al cuidado sanitario, a las remuneraciones para los retornados, a la derogación del voto rogado. También nos hubiera gustado que por parte de las administraciones consulares se impulsasen más los CRE para darnos a conocer y poder hacer más cosas con los españoles, porque no nos conocen aquí. La prueba está en que en las elecciones votaron alrededor de 200 ó 300 personas, pero en Suiza residimos casi 100.000 españoles y en nuestra demarcación consular rondan los 3.000 ó 4.000. Como no tenemos las bases de datos de estos españoles, nos resulta muy difícil contactar con ellos para conocer sus necesidades.

P. En concreto, ¿cuáles son las principales necesidades de los españoles afincados en Suiza?

R. Al haber una dificultad con el idioma, la primera necesidad es recibir orientación para solucionar los problemas burocráticos. Al final, te acabas valiendo de otras personas que han pasado por lo mismo que tú, pero los servicios consulares no ofrecen mucha orientación al respecto. Estos organismos son bastante importantes, pero no ayudan lo suficiente y no tienen mucha visibilidad.

Otra necesidad sería ofrecer información y asesoramiento sobre los asuntos sanitarios. En comparación con España, aquí la sanidad es privada y muchas personas han sido estafadas por aseguradoras que se aprovechan de ellas.

También supone un problema, al igual que en otros países, la implantación del voto rogado.

Por último, la ayuda a los retornados, porque hay personas que quieren volver a España. Eso supone un choque, porque el paro se reduce y también tienen problemas con la fiscalidad. Mucha gente está desinformada de dónde deben declarar y de si deben declarar y hay muchos problemas en ese sentido.

P. En su caso, ¿se plantea retornar?

R. No me lo planteo porque aquí encontré una oportunidad de trabajo que en España no la hubiese tenido, salvo que hubiese cursado máster, certificado de idiomas... Tengo amigos que en España no están trabajando de lo suyo. La oportunidad que encontré en Suiza no la hubiese encontrado en España. No me lo planteo, por ahora, no. Quizás el día de mañana, si quiero que mis hijos crezcan allí, lo vea como una posibilidad.

P. ¿Animaría a la gente joven que está en el paro a que emigre?

R. Animaría sobre todo a las instituciones a que promovieran el empleo. A mí no me gustó tener que emigrar. Es una pena que la gente se tenga que ir y yo eso no lo quiero para mi país. Yo quiero un país que no solo tenga mano de obra para el turismo y la agricultura. A mí me hubiera gustado que me facilitasen la vuelta. Por eso, una de las necesidades es que se fomente el trabajo que nos permita volver, la creación de empresas y el empleo de calidad.

P. ¿Cómo le gustaría que fuese el funcionamiento del Pleno del Consejo?

R. Me gustaría que fuera un poco más eficaz. Durante dos días estamos completamente metidos en el tema de las propuestas, pero son muchas las trabas que se encuentran hasta que una propuesta es aprobada. Muchas veces nos perdemos en cuestiones de índole gramatical, y eso me parece ineficaz, porque nosotros estamos aquí de manera voluntaria, haciendo lo que podemos y la Administración debería ayudarnos a elaborar mejores propuestas.

P. ¿Pensaba que iba a haber tanta gente involucrada en los asuntos de la emigración?

R. La verdad es que no. Ya me habían hablado del Consejo, pero no tenía constancia del compromiso por parte de sus miembros. El problema es que este Consejo es un órgano consultor y solo sirve para hacer propuestas. Al final, son los ministerios los que deciden, y la mayoría de las propuestas no son aceptadas.

 

Integración

P. Cómo resulta la integración de las nuevas generaciones en Suiza?

R. Son dos colectivos distintos; por una parte está la nueva emigración, los que han emigrado en los últimos años por la crisis, y por otra, las segundas generaciones, que deben lidiar con ser tratados como hijos de emigrantes en un país que es su hogar. Son dos colectivos que necesitan representación. La falta de medios y de información no lo favorece.

Las nuevas emigraciones, las facilidades no las encontramos a la hora de integrarnos, tenemos que hacer un doble esfuerzo. En cualquier caso, la responsabilidad de que no se conozcan los organismos y los medios por los que integrarse es institucional. Las instituciones tienen que defender nuestros derechos.

P. ¿Resta capacidad de integración en el país de acogida pertenecer a las entidades del exterior?

R. Integrarse en las asociaciones españolas no creo que reste nunca, más bien, suma siempre. Es bueno fomentar el contacto social y nada mejor que fomentar el contacto social con personas de tu misma cultura, de la cultura de sus padres.

           

“Suiza me permite hacer una vida más independiente”

P. ¿Cuáles son sus orígenes?

R. Yo vengo de Andalucía, concretamente de Huelva, pero mis padres son valencianos. No he pertenecido a una familia pudiente, sino más bien humilde. Mi padre era músico y vivíamos de su sueldo. Yo, a los 18 años, dejé la carrera de música, y me puse a estudiar periodismo. Como después de la carrera no encontraba nada (las prácticas no eran remuneradas y eran bastante abusivas), me lié la manta a la cabeza y me fui al extranjero.

P. ¿Se fue sola?

R. Sí, me fui a trabajar como ‘au peair’, que era la mejor forma de entrar al país, y poco a poco aprendí alemán. Trabajé en muchas cosas, pero después de tres años, estoy ocupada en lo mío: en el departamento de comunicación y márketing de una empresa de construcción.

P. ¿Y cómo está resultando la vida en Suiza?

R. Al principio, y en eso creo que todos los emigrantes estarán de acuerdo conmigo, no es fácil. Se pasa mal, sobre todo cuando uno no sabe el idioma, pero, una vez te adaptas, si lo consigues –porque es cierto que no todo el mundo tiene esa facilidad–, se hace mucho más llevadero. Aquí he conseguido hacer amigos, he conocido a mi actual pareja. Lo cierto es que aquí puedo hacer una vida más independiente de la que haría en España.

P. ¿Fue el inglés la lengua vehicular?

R. Sí, yo ya dominaba el inglés y el francés y sabía un poco de italiano. Aquí los he perfeccionado un poco. Los idiomas me gustan mucho, pero sé de gente que lleva aquí más de cinco años y no ha conseguido aprender ni siquiera alemán, el idioma del día a día. No es fácil, porque es un idioma complicado. A mí se me da bien y, básicamente, ya trabajo en alemán.

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