DURANTE UNA CONFERENCIA ORGANIZADA POR LA EMBAJADA EN VENEZUELA Y FEDECÁMARAS

Adolfo Suárez: “Hay que ser generoso y pragmático con el adversario para desbloquear los problemas de convivencia”

| 02 Diciembre 2017 - 13:41 h.

Adolfo Suárez Illana, reconocido jurista y político español, hijo del facilitador de la transición en España y primer presidente de la democracia española, Adolfo Suárez González, aseguró durante una conferencia-coloquio en Venezuela, moderada por el periodista venezolano Vladimir Villegas Poljak, que “hay que ser generoso y pragmático con el adversario para desbloquear los problemas de convivencia en favor de la libertad”.

La conferencia ‘La transición política española: consensos para el desarrollo’, organizada por la Embajada de España en Venezuela, en la persona del jefe de Misión, Jesús Silva Fernández, conjuntamente de la mano de la Consejería de Asuntos Culturales que dirige Bernabé Aguilar Arigo, y de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras), auspiciada por la aerolínea de bandera española Iberia, se desarrolló la mañana del pasado jueves, 30 de noviembre, en el Salón ‘Plaza Real’ del Hotel Eurobuilding de la ciudad de Caracas, al que asistieron cerca de un millar de personas.

Durante el evento, además del ponente y del moderador, se encontraban presentes Jesús Silva Fernández; el decano del Cuerpo Diplomático, el nuncio apostólico, monseñor Aldo Giordano; el presidente de Fedecámaras, Carlos Larrazábal González; y demás integrantes del ente patronal; funcionarios de la misión diplomática y consular española, embajadores, políticos locales, empresarios, sindicalistas, representantes de la comunidad española organizada en el país, profesores y estudiantes universitarios, así como numerosos medios de comunicación nacionales e internacionales.

El acto dio inicio con palabras del embajador de España, quien tras agradecer la nutrida convocatoria destacó: “Este es un aporte para la reflexión, para el diálogo sereno de Venezuela y su futuro, porque evidentemente al final Venezuela y los venezolanos son quienes labran su propio futuro, porque tienen capacidad sobrada, pero de alguna forma aquellos que sentimos y queremos a este país, queremos aportar nuestro granito de arena y, en este sentido, recuerdo una frase que un día me dijo mi padre que rezaba: ‘Todo lo importante en la vida está inventado desde los tiempos de los griegos’, con lo que lo principal es saber copiar lo bueno y olvidar lo malo, y copiar con ejemplos lo que la historia nos demuestra”.

Asimismo, Silva Fernández recordó la transición política en España. “Después de habernos matado unos a los otros a conciencia, por primera vez en muchísimos años, a partir del año 1977, tuvimos una experiencia que fue la transición política donde hubo mucha gente que supo estar a la altura, lo que dio lugar a los mejores 40 años de la historia de España, siendo uno de los países más antiguos de Europa…”.

“Por eso tenemos el privilegio de contar hoy con Adolfo Suárez Illana, hijo del gran artífice de la transición política española, entre la muerte del dictador Franco y la llegada de la democracia, como lo fue Adolfo Suárez (González), persona que quiere y siente a Venezuela –me consta–, comprometido con Venezuela y con su futuro”.  

A la primera pregunta del moderador, Adolfo Suárez Illana manifestó que “de la transición se conoce prácticamente todo, pero la gente sigue intentando buscar qué hubo detrás, y lo único que sí no es conocido son las relaciones personales de cuando algún actor político estaba con otro, pequeños detalles”.

Suárez Illana explicó cómo fue la transición liderada por su padre y dio cuenta de primera mano como testigo de excepción de lo ocurrido durante esa delicada época. Explicó que la transición española fue algo particular y sin precedentes porque significó “que un rey (el emérito Juan Carlos I) se jugara su futuro, su corona y su reino con un desconocido”, al colocar a Adolfo Suárez González como jefe de Gobierno en 1976.

“En una negociación, quien tenga más poder debe ser generoso y respetuoso; y quien tiene menos debe exigir cosas concretas, inmediatas y que sean clave”, afirmó el invitado, al tiempo que matizó que “cuando un gobernante quiebra la legalidad, quiebra la convivencia entre su pueblo”.

Dijo que, desde que su padre asumió el poder, “supo que lograr una transición sería algo extremadamente complicado, lo que ameritaba que todo el proceso se hiciera de forma rápida y precisa”. “Cuando te enfrentas a un toro lo que no hay que hacer es dejarle pensar, hacerlo rápido. A mi padre lo nombran (jefe de Gobierno), y al día siguiente da un discurso y se compromete a elecciones libres en el 77; en ese periodo, se cambiaron todas las leyes sin quebrar el orden legal. Se hicieron elecciones, se ganaron y en ese Parlamento, que hasta incluía a los comunistas, se hace una nueva constitución (la del 78). Se hizo todo eso en año y medio sin enfrentamientos ni sangre”, acotó. “Se necesitaba contar con los comunistas de España, un bando político que necesitaba ser legalizado como partido y que además debía –por cuenta propia– aceptar participar en las elecciones y que el país se convirtiera en una monarquía parlamentaria”.

Para el español, la necesidad de claridad y transparencia en el diálogo político es esencial para el éxito. “Cuando tienes a un presidente de Gobierno que está comprometido con la democracia, y que le ofrece propuestas claras a la oposición, que no se le engañe una y otra vez… Solo así podrá haber un avance”, dijo.

“Pero antes de la negociación fue necesaria la liberación de todos los presos políticos españoles a través de una Ley de Amnistía acatada por todos los sectores, y que permitió cumplir de manera ordenada el decreto”, según recordó.

“La transición española fue pacífica gracias al consenso”, dijo sobre la conducta asumida por todos los dirigentes españoles de aquella época, como Felipe González Márquez, Santiago Carrillo Solares y su padre, Adolfo Suárez González, quienes juntos, a pesar de representar tendencias políticas contrarias, lograron firmar el Pacto de La Moncloa que dio inicio al período de transición.

“La legalización de los comunistas fue un choque brutal. Inmediatamente Santiago Carrillo convocó una rueda de prensa con la bandera de España, un retrato del Rey y reconoció la transición. En Carrillo hubo una evolución, como también la hubo en los militares (afectos al franquismo) con los que había peleado. España aprendió que se puede convivir, que para eso ni siquiera hace falta estar de acuerdo. Un pueblo tiene que acordar por consenso solo el convivir en paz y en libertad”. Reconoció que durante todo el proceso se sintió una resistencia por parte de la sociedad, y de hecho llegó a referirse al “odio legítimo” que existía en ambos bandos, pero apostilló que al final todos, incluyendo a los militares, transitaron el camino de “forma muy profesional”.

Suárez Illana fue rotundo con su opinión sobre Podemos, el partido que lidera Pablo Iglesias Turrión. “Aparte del respeto humano que se lo debo a todo el mundo, tengo un enorme respeto político sobre Santiago Carrillo que no tengo por Pablo Iglesias, ni por Podemos, porque quien favorece el odio, la ruptura, el disenso, la falta de convivencia, a mí me parece despreciable”. 

 

Conflicto catalán

Villegas Poljak esbozó una frase de Suárez Illana sobre que ‘la traición no se combate con diálogo’, a lo que el entrevistado respondió: “Nunca (…) justo después de la ‘salvajada’ que se hizo en Cataluña, el día 1 de octubre, con ese falso referéndum, que no era más que la incitación al odio y la exaltación del sentimiento de una sociedad, inmediatamente el señor (Carles) Puigdemont, dijo esa misma noche que se abría un proceso de diálogo. (…) Cuando un gobernante traiciona el juramento que ha hecho, traiciona la Constitución, y traiciona el Estatuto de su gobierno, se convierte en un delincuente, y el único diálogo que yo entiendo entre un delincuente, es el que se debe producir entre el delincuente, los jueces y los fiscales”, sentenció.

 

Preguntas sobre la situación política venezolana

En el momento de las preguntas, el tema sobre la política venezolana tuvo prioridad. Se le preguntó a Adolfo Suárez si creía que las dictaduras salían con votos, a lo que respondió: “Habría que empezar a distinguir las dictaduras de derechas y de izquierdas, de las de derecha se ha salido votando. Las que quedan en el mundo son de izquierdas”, subrayó.

A una pregunta sobre el diálogo y si estaría dispuesto a participar para ayudar a una transición política en Venezuela, afirmó que, si de él dependiera “una salida que le devolviera la paz y convivencia a Venezuela, estaría dispuesto a hacer lo que fuera”. “El destino no está escrito, lo escribimos los hombres, lo que va a ser de Venezuela lo van a escribir los venezolanos”, respondió acerca de una pregunta formulada que de qué le aconsejaría al presidente Nicolás Maduro Moros.

Sobre otra interrogante formulada por los asistentes, ‘¿Qué hacer en el caso de una transición con las personas que han cometido delitos de corrupción en Venezuela durante los años últimos años?’, respondió que “en España se hizo una Ley de Amnistía que ayudó a salir de la cárcel a los presos políticos y a muchos más, y se exigió que no hubiera delitos de sangre. Hay que ser generoso con lo que permita la salida pacífica de un país. Hay que mirar al futuro y todo lo que influya en la paz”.

Sobre las diferencias internas en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Adolfo Suárez hijo hizo hincapié en que en la oposición deberían aceptar en buena lid las diferencias internas. “Todos en la oposición están comprometidos con la democracia; lo que no se le puede pedir es que estén de acuerdo en todo. Es bueno que haya diferencias. Quien piensa distinto no es mi enemigo, solo piensa distinto, pero deben tener una meta común”, aclaró.

Sobre el tema económico apuntilló que “sin seguridad jurídica ni libertad es imposible construir una economía sólida”.

“Lo primero es la necesidad de que los liderazgos estén dispuestos a poner fin al conflicto y trabajar por la paz de su pueblo”. “Hay que ponerse de acuerdo en las reglas, a la diversidad de ideas, opinión y debate. Hay que reconocer al otro, eso es esencial”, precisó como punto fundamental en el éxito de la transición. “Es un deber en la oposición ser distinta”. “Es bueno que piensen distinto y planteen diversas estrategias; pero otra cosa es que esas diferencias las utilice alguien para generar caos entre ellos mismos”, concluyó.

Una anécdota simpática de la jornada fue cuando Adolfo Suárez Illana respondió una pregunta de Villegas Poljak acerca de qué cuál era su equipo en España, respondiendo que el Real Club Deportivo de A Coruña, revelando que durante su estancia en Venezuela le apodaban “el gallego”.

El acto finalizó con palabras de agradecimiento hacia el ponente y hacia el embajador de España por parte del presidente de Fedecámaras, Carlos Larrazábal González, quien dio lectura a una declaración de principios.

 

Adolfo Suárez Illana

Adolfo Suárez Illana es un reconocido abogado y político español, nacido en Madrid el 5 de mayo de 1964. Es hijo del primer presidente de Gobierno de la democracia de España, Adolfo Suárez González, y de María Amparo Illana Elórtegui.

Graduado en la Universidad CEU San Pablo (Madrid) y de la Universidad de Harvard (Massachusetts, Estados Unidos de América). De 1990 a 1993, trabajó en el Banco Popular Español y en 1998 funda el bufete de abogados ‘Suárez & Illana S. L.’. Desde el año 2010 preside el despacho internacional de abogados BNM Ontier.

Lo que pocos sabrán es que conoce cada restaurante de Caracas y casi que se debate entre Venezuela y Paraguay a la hora de elegir su segunda patria.

Adolfo Suárez Illana vivió más de dos años en Venezuela, a mediados de los 90, y como presidente del despacho mundial de abogados BNM Ontier, quien visitaba con una frecuencia al menos semestral a Venezuela.

En 2002 se afilia al Partido Popular y José María Aznar López, por aquel entonces presidente del Gobierno, le incluye en el Comité Ejecutivo del PP y le designa candidato a la presidencia de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en las elecciones autonómicas que se celebraban un año después.

En las elecciones a las Cortes de Castilla-La Mancha de 2003 fue derrotado por el entonces presidente socialista de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, José Bono Martínez. Después de esta derrota electoral se retiró de la política activa.

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